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11 de julio de 2018

NEOLENGUA: LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA MENTIRA POR PROGRES Y LIBERALES

Tú, obrera nuestra, de la Westinghouse,
pareces empoderada porque
te usamos para parecerlo en la empresa.
Sigue trabajando, que es lo tuyo, empoderada

Por Marat
1.-APROXIMACIÓN AL CONCEPTO NEOLENGUA
La “neolengua” es un sistema de dominación cultural e ideológico a través de una perversión del lenguaje que emplea distintos artificios:
  • En unos casos se trata de resignificar valores y conceptos (manipulación)
  • En otros, de crear nuevas categorías y conceptos para distraer la atención de cuestiones esenciales.
Un elemento común en el neolenguaje es su carácter arcano, su condición de jerga para iniciados. mediante la cuál se anula el campo de juego de la reflexión y el razonamiento, con el objetivo de romper con cualquier linea de conexión ideológica y cultural con lo anterior.

Cuando este lenguaje está iniciando su implantación, actúa como medio de reconocimiento e identificación de sus promotores iniciales.

En una segunda fase, los medios de comunicación. y las redes sociales en la actualidad, inician su expansión hegemónica.

La neolengua es, ante todo, una cuestión de poder y de creación de una amnesia a través de los medios de desinformación y manipulación sobre aquellas cuestiones a las que interese eclipsar en un momento concreto . Pero hay un objetivo que se mantiene inalterable, el de esconder, camuflar, desdibujar, enterrar bajo miles de toneladas de mentira neolingüistica el origen y la naturaleza auténticos del poder: las relaciones sociales de producción y la existencia de una sociedad dividida en dos clases irreconciliables entre sí, la trabajadora, que hace de la producción un hecho social y la burguesa, que hace del beneficio un hecho privado.

Para la expansión de la neolengua, en la sociedad de la desinformación y la anestesia del pensamiento, se acude a dar protagonismo, como productores de neolengua, a una legión de “activistas” (el término militantes es descartado por ellos mismos) de sus propios intereses, “influencers” y “youtubers” que parecen carecer casi siempre de pasado, aparecidos de forma aparentemente espontánea, con perfiles casi clónicos y promocionados luego por los medios digitales progres con mayor o menor fortuna y con reemplazamientos en sus protagonismos, en función de los mensajes, corrientes de opinión posmodernas y movimientos sociales que en cada momento les interese promocionar. Dos medios de intoxicación clásicos serían, en este sentido, El Diario y Público.

2.-NEOLENGUA Y POSICIÓN DE CLASE
La primera vez que reparé en que estaba ante una auténtica neolengua fue con el PSOE de Zapatero y las “soluciones habitacionales” de su ministra de la Vivienda, María Antonia Trujillo. Hablaba esta señora de infraviviendas de 25 metros cuadrados como alternativa a la dificultad de acceso de los jóvenes a un piso. La expresión era más aséptica y presentable que el de tabuco, huronera, cuchitril, chamizo, chiscón o cubículo. Mucho mejor solución habitacional, al menos para esta señora, fue su chalet de 300 metros cuadrados y 500 de parcela en una de las zonas residenciales más “nobles” de Cáceres en 2005.

El concepto se ha remasterizado y ahora, con Podemos y sus mariachis se llama “alternativa habitacional” o “residencial”, sea en la versión de Manuela Carmena o de la dirección de Podemos.

En el caso de Pablo Iglesias e Irene Montero la alternativa habitacional o residencial que se han dado a sí mismos ha seguido la senda de la exministra del PSOE María Antonia Trujillo. No insistiré en ello, ya que en su día traté el asunto en un artículo anterior.

Merece la pena detenerse en la “alternativa habitacional” de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

En febrero de 2018 la señora Colau hizo una propuesta de viviendas prefabricadas en los barrios periféricos y del extrarradio obreros de la capital que no se diferenciaban mucho de los antiguos contenedores de chapa construidos en barrios de Vallecas de finales de los 70 y principios de los 80 del pasado siglo. Eso sí, en el caso de la propuesta de viviendas prefabricadas de Colau, los materiales pobres tienen un mejor aspecto estético. Un estilo Leroy Merlyn que hace creer en calidades de los materiales muy distintas a las reales. De la PAH al Ayuntamiento.



Pero lo grave no es la apariencia externa de unas calidades que no son tales. Lo realmente grave es el carácter estanco y de ghetto en el que se aísla a sectores marginados y empobrecidos, como si fueran células tumorales, del entorno sano y social y económicamente más integrado. Por mucho que a sus “alternativas habitacionales” las haya rebautizado Ada Colau y su equipo de progres como “alojamientos de proximidad provisionales”, lo más probable es que se acaben convirtiendo en “soluciones habitacionales” para toda una vida, dado el bajísimo nivel de construcción de vivienda  protegida municipal que, tanto en Barcelona como en Madrid o en otras ciudades del cambio, se ha ejecutado sobre lo previsto y menos aún sobre lo prometido en campaña.

De este modo, el horizonte vital en el que se instala a quienes se les ofrecen “soluciones provisionales” es la frustración, lo que no parece quitarle el sueño a alguien que lleva viviendo como liberada desde los años 90, muchos para ser tan joven.

Tras este recorrido por el término “habitacional” es evidente porqué los progres recurren a términos como éste, acompañados de expresiones como “soluciones”, “alternativas”o su sustitución por expresiones como “alojamientos de proximidad provisional”. Es porque aún permanece en las mentes de casi todas las personas lo que es una vivienda o un piso y lo que nos ofrecen estos mercaderes de la mentira es una mierda. Puesto que eso encaja mal con su “relato” (les encanta esta palabra) del cambio, los progres necesitan maquillar la bazofia que representan realmente sus proyectos.

El mundo avanza y ya se nos pregunta a los españoles, para ir haciendo una cata del terreno, desde sitios como la web especuladora “Idealista” (bonito nombre) si aceptaríamos vivir en cápsulas de 7 metros cuadrados, como en Tokio o Hong-Kong. Al fin y al cabo, ya casi nadie tiene hijos y el vivir en pareja está en vías de superación. Ojo, hay nichos habitacionales de 2 metros cuadrados.

Un tiempo en el que se produjo una fabricación en masa de neolengua fue el del 15M. Se acuñaron términos como "wikidemocracia”, “democracia real” (que para ellos era demos y kratos, gobierno del pueblo. Tócate los windows. Habían descubierto el apio), “inclusividad” “transversalidad”, se reactualizaron expresiones como “bien común”, del economista vendecrecepelos para calvos Christian Felber, y se presentaron otras novedades como la “economía colaborativa”. Ahora quienes no querían saber lo que algunos denunciamos en su día, que tras esas bonitas denominaciones se escondía un capitalismo puro y duro, saben ya que, con una APP y muchas ganas de emprender, se montan negocios como Deliveroo, Cabify o Uber en los que trabajadores sobreexplotados, sin reconocimiento contractual, a los que se denomina asociados, trabajan muchas horas al día por unos salarios basura. Y a eso se le llama “economía colaborativa”.

El 15M fue pura y simplemente ingeniería social y política capitalista, con fuerte asentamiento en las Tecnologías de la Información y la Comunicación, revestida de bonitas palabras. A ello colaboraron como cómplices útiles necesarios las izquierdas en su papel de comparsas “utópicas” e ilusionadas. Era la época en la que periodistas como Javier Gallego Crudo hacía de altavoz del 15M desde su programa “Carne Cruda” en la SER y Rosa María Artal, hoy favorecida en el Consejo de Administración de RTVE por la secta podemita, hacía la ola a aquel movimiento de disidencia controlada.

La “inclusividad” y la “transversalidad” significaban por entonces exactamente lo mismo que hoy significan: el enmascaramiento de la división social en clases bajo las tiendas de campaña Quechua, pero arriba jodiendo y dando la dirección al movimiento el hijo del burgués.

En esa época descubrí que no existen las clases sociales ni las contradicciones entre ellas sino los “ciudadanos”. Vamos, que el trabajador de Villaverde era igual que Botín o que Amancio Ortega...esencialmente.

Tiempo más tarde llegaría una mutación del ciudadanismo, con la invención podemita de la categoría “la gente”. Por fin habíamos llegado a la “democracia real” porque gente ciudadana es Sánchez Galán, Presidente de Iberdrola, lo mismo que cualquier trabajador de Amazon, porque gente y ciudadano son ambos. Ahora Albert Rivera ha dejado claro que no ve trabajadores o empresarios, que ve españoles.

Si lo que haces para ocultar los antagonismos de clase es negar a las clases sociales y afirmar que todos somos ciudadanos -o españoles-, lo que te encuentras es un partido que afirma eso mismo y que además lo lleva en su propio nombre. Pero él es un “facha”. En cambio, tú, progre, con tu miserable discurso de izquierdas que lo ha convocado, eres un revolucionario del copón. La izquierda es la realmente existente, no lo que tu afirmas o quisieras que fuera, “compa”.

Merece la pena detenerse en el término pobreza. Para los progres ya no es un concepto global que tenga que ver con una estructura social, un sistema económico concreto y una realidad que se asiente en unas relaciones laborales, unos salarios o la ausencia de ellos (paro) o bien unas pensiones que den lugar a una situación de falta de capacidad adquisitiva suficiente para algo más que la supervivencia.

Por el contrario, hay tantas pobrezas como sustantivos puedan añadírsele
  • Pobreza infantil: “Mi padre es rico pero yo soy pobre” (“My father is rich but i am poor”)
  • Pobreza femenina: no he encontrado referencias en esta taxonomía de la pobreza sobre la masculina. Puede que tenga que ver con la llamada “discriminación positiva”. Ello a pesar de que un estudio llevado a cabo por investigadores del departamento de Psicología Social de la Universidad de Alcalá (UAH) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en 2014 sobre las personas sin hogar de la Comunidad de Madrid indicase que aquellas son principalmente hombres (80%), . Por supuesto que hay muchos otros niveles de pobreza pero el “genero” de éste es significativo.
  • Pobreza energética: no me llega para pagar el gas, la luz o el agua pero me lo gasto todo en el bingo (modo ironía, que todo hay que aclararlo)
  • Pobreza habitacional: duermo en la Cuesta de San Vicente (Madrid) pero tengo un Maserati (continuamos en modo ironía).
  • Pobreza vegetal: como no tengo para comprar repollo, me veo obligado a mancillar mi cuerpo y mi espíritu veganos con cadáveres de chuletones de ternera.
  • Pobreza cultural: En Septiembre no podré pagar los libros escolares de mis hijos pero me estoy en Rusia viendo el mundial desde el primero al último partido, aunque haya caído “la roja”.
  • Pobreza laboral: aunque la enuncian, no caen en el pequeño detalle de que de lo laboral y sus salarios de miseria, de la ausencia de empleo o de la consecuencia de haber trabajado y cobrar una pensión exigua, se derivan todas las demás pobrezas que se inventan.
Hay muchas más categorías de pobreza establecidas por el progrerío pero mi cupo de estupideces sobre la pobreza ya está cubierto. La mentalidad monjil oenegera es la propia de quién quiere hablar de los distintos tipos de carencias económicas sin entrar en su causa, no ya en la que está en su raíz, el capitalismo, sino en la desigual distribución de la renta (algo socialdemócrata que hoy sería obscenamente radical para nuestros progres).

Distribuyen la pobreza como antes Zapatero y, antes que él, Balir en el Reino Unido, distribuía el pan entre los pobres: madres solteras, tercera edad, jóvenes con fracaso escolar, personas con familiares dependientes,...

De los progres, un ingenuo honesto con residuos de conciencia de clase podría esperar, no una revolución, sino al menos una política global para el conjunto de la clase trabajadora, que contemplase las necesidades particulares de cada colectivo pero que no trocease como un matarife hace con la res para venderla por piezas en el supermercado electoral del voto.

3.-EMPODERAMIENTO Y EMPRESA:
Y qué decir del termino “empoderamiento”, un comodín para el feminismo, los colectivos que fuesen en cada ocasión, la ciudadanía en general y ahora, para determinados sindicalismos tanto verticales y de la concertación como “alternativos” para la clase trabajadora, a la que usan como reclamo pero en cuya emancipación como clase, que no “empoderamiento”, creen tan poco.

En el movimiento de los “indignados” fue una expresión recurrente. Entre los progres Pachamama indigenistas una devoción, entre los latinos antiimperialistas (para los que el capitalismo es menos problemático que su derivada, el imperialismo), una palabra fetiche.

Y es que “em-PODER-amiento” es un término mágico. Por si mismo, suena como algo positivo, liberador, independientemente de que se refiera a persona, colectivo, animal o cosa.

Preocuparse por el origen del término parece importar entre 0 y nada, sobre todo en tiempos en los que la pereza intelectual y la importancia de un término se mide en su número de entradas en Google, convierte a sus empoderados usuarios en loros de repetición

El “empoderamiento” nació de la cultura del management, la técnica de la dirección y el control empresarial ¡Sorpresa!

Pero qué importará de dónde viene el concepto, si es positivo. Pues sí que importa porque de positivo no tiene nada, ni en su origen ni en su uso actual.

El objetivo del término “empoderamiento” fue el de integrar al trabajador en los objetivos de beneficio empresarial en base a la falacia de hacerle creer que sus opiniones y decisiones personales eran importantes para la dirección y que compartían un mismo horizonte. Si ustedes quieren saber algo más sobre lo que les estoy contando pueden consultarlo aquí, aquí y aquí. Hay mucho más sobre esta cuestión y sobre su origen ideológico, más allá del interesante blog cuyas referencias he señalado, pero eso ya queda en sus manos.

Una somera exposición del “empoderamiento” actual demuestra que no cuestiona la estructura social del poder capitalista ni la relación capital-trabajo.

Como empoderamiento se conoce el proceso por medio del cual se dota a un individuo, comunidad o grupo social de un conjunto de herramientas para aumentar su fortaleza, mejorar sus capacidades y acrecentar su potencial, todo esto con el objetivo de que pueda mejorar su situación social, política, económica, psicológica o espiritual (…)

Empoderar, pues, significa desarrollar en una persona la confianza y la seguridad en sí misma, en sus capacidades, en su potencial y en la importancia de sus acciones y decisiones para afectar su vida positivamente (…)

La finalidad última del empoderamiento social es que dicho colectivo sea capaz por sí mismo, trabajando y organizándose, de mejorar sus condiciones de vida”

Es evidente que lo que el empoderamiento pretende no es la transformación del orden económico y social sino la integración del individuo y los colectivos en la aceptación de dicho orden, con las reformas necesarias para lograrlo pero que no alteren su naturaleza

¿Debemos sorprendernos entonces de que haya multitud de fundaciones globalistas del imperialismo norteamericano como la USAID, la Open Society Foundations de George Soros, la Fundación Melina y Bill Gates, Ashoka, Avina, Tides (patrocinadores de “las mareas” en España), etc., etc. que promuevan el empoderamiento de “mujeres”, “líderes comunitarios” y “jóvenes”?

4.-FEMINSIMO CANIBAL
Hay otra ámbito al que cabe referirse dentro del neolenguaje creado por progres y liberales declarados, ya que los progres son liberales vergontantes, que es el feminista. Voy por los protectores de cabeza y bucal, el suspensorio y la coquilla porque me adentro en territorio peligroso y pudiera no salir indemne de la aventura.

El feminismo actual, que antaño fue un gran aliado de la emancipación de la clase trabajadora porque la gran mayoría de las mujeres pertenecían por activa (trabajadoras ocupadas) o por “pasiva” (integración en la clase desde la familia) y porque comprendían bien que la primera y principal opresión es la explotación que sufría esta clase social, ha pasado a ser uno de sus grandes enemigos. Tranquil@s, no se me amontonen ni empiecen a encender las antorchas y a sacar las horcas, que me explicaré. Luego ya, si eso...

Si Alexandra Kollontai, Rosa Luxemburg y Clara Zetkin, entre otras revolucionarias marxistas, enfatizaron sus diferencias con el feminismo burgués y la emancipación de las mujeres trabajadoras dentro de la lucha de la clase a la que pertenecían, así como la defensa frente a opresiones que como mujeres sufrían, pronto aparecería una categoría destinada a romper el eje de la clase para unificar la lucha de las mujeres más allá de la de clases primero, al margen de la de clases después y finalmente hoy, aunque no siempre de un modo explícito, contra la lucha de clases, o mejor dicho contra la lucha de clases desde el lado de la trabajadora. Me refiero al concepto de “género”. Si la “clase” era para las mujeres marxistas el elemento unificador de su lucha, con sus particularidades propias, para las feministas “postmarxistas”, “marxistas” vergonzantes, no marxistas y abiertamente antimarxistas lo sería el “género”.

A partir de la idea de que “el género es una construcción social” o, en palabras de Simone de Beauvoir, “no se nace mujer, se llega a serlo", se estaba deslizando sutilmente la dualidad mujer-hombre que, con el tiempo sustituiría, en forma de guerra de sexos, a la lucha de clases.

De ahí a aceptar manifestarse los 8 de Marzo bajo el lema del Día de la Mujer, y no de la Mujer Trabajadora, hablar de romper “el techo de cristal” para que las mujeres burguesas puedan tener su cuota de directivas y empresarias en la explotación del trabajo asalariado de mujeres y hombres, de “sororidad” entre mujeres, independientemente de la clase social de unas y otras; “sororidad” que acaba siendo sometimiento de la trabajadora a la burguesa, so pretexto de solidaridad de género, solo hay una serie de pasos que se han ido dando uno detrás de otro. El gobierno progre del PSOE, con apoyo podemita ha dado uno más: el de elevar a mujeres a puestos directivos en empresas capitalistas para que puedan explotar tan a su gusto a la clase trabajadora como cualquier hombre, que es así como los progres entienden la igualdad.

Ya hemos entrado en la dinámica de la sospecha sobre el hombre. Las redes sociales, las principales movilizaciones de los últimos tiempos se centran en el hombre como enemigo de la mujer. Lo más amable que se lee desde ciertos ámbitos del feminismo es la consideración de “señoros” hacia los que las de las antorchas consideran que lo son o de “machirulos” y de “comumachos” a los hombres comunistas que les reprochan su olvido de que hay explotación laboral de la mujer y el hombre más allá de la opresión. A las mujeres que piensan lo mismo las consideran unas manipuladas por sus camaradas hombres. La propuesta de que en el último 8M los “aliados” masculinos, los de “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”, fueran en un lugar diferenciado y alejado de los principales lugares del cortejo manifestante ya indicaban hasta qué punto ese sentimiento de “pecado original” debía estar presente entre ellos.

La gran trampa que en el presente nos han tendido a hombres y mujeres es que nos hagamos la guerra. Nos dividen, de entrada, al 50% y luego siguen dividiéndonos en miles de identidades fraccionadas. La especie humana tiene ante sí enormes desafíos, que son comunes a mujeres y hombres. De entre esos combates, la lucha contra desigualdad económica es para ambos, salvo para la oligarquía, la gran amenaza que conjurar.

5.-DEL FEMINISMO DEL GÉNERO A LAS PEORES MANIFESTACIONES DE LA CUARTA OLA FEMINISTA
El conflicto latente que ocultaba la idea de género es que, al centrarse de un modo tan acentuado en un concepto de feminismo y de mujer, había de encontrar en el hombre y lo masculino su oponente. Inevitablemente toda esa construcción se iba a acabar por deslizar la pretensión hacia nuevas fragmentaciones, dentro del propio feminismo. Ahí aparece ya la construcción personal del “yo” con proyección narcisista.

Todo ello hasta el punto se que el el supuesto“feminismo” guerrero más joven ha construido La idea de que “lo personal es político”. Existen personajes como “Barbijaputa”, colectivos como “El Coño Insumiso”, ejemplo de vulgaridad, Píkara Magazine o las múltiples jóvenes feministas para las que contarnos sus disfrutes de un polvo en redes sociales forma parte de la revolución femenina. Se desplaza la lucha de lo colectivo hacia lo íntimo al modo de “follar con empatía”, como reivindica la podemita Beatriz Jimeno (con su obsesión de la perspectiva de la sexualidad masculina como violación) y sobre lo que ironizaba no hace mucho, por su moralina, otra autora en la revista digital CTXT.

Estamos ya en la fase del feminismo “Sálvame de Luxe” y del “Hombres y Mujeres y Viceversa” (HVM). La comedia burguesa con sus cuernos e infidelidades era menos chabacana que toda esta exposición de picores en la entrepierna que el feminismo histórico no pidió cotillear.

Si en el pasado lo personal era el derecho a la privacidad, en los tiempos de la “ventana indiscreta” de las redes sociales la reivindicación del narcisismo conduce a mostrar las tetas en un avatar o presentarse como objeto sexual pero negando serlo y reivindicando el derecho a no ser tratada como tal o en ver en cualquier hombre a un violador potencial. Hay Manadas repugnantes y que avergüenzan a cualquier hombre con un mínimo sentido de humanidad. Pero el MeToo con antorchas y horcas llenas de ganas de abrirse paso hacia un éxito rápido profesional o político de las promotoras no es el camino. 

La heroína, en tiempos de “youtubers”, de “influencers” y de la búsqueda de la notoriedad no es la permanente proletaria, nueva por su capacidad de hacerse voz colectiva, como las Kellys o pronto a lograrlo como las trabajadoras domésticas, sino la joven con antecedentes de colegio de monja, familia católica y misa dominical que se sacó oportunamente una teta en la capilla de la Universidad Complutense y acabó, por su “valentía”, siendo la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, previa petición de perdón al arzobispo de Madrid, y que se autodefine como “partisana”; un bonito modo de insultar la memoria de las mujeres que en la lucha antifascista del siglo pasado se jugaron la vida, perdiéndola en muchos casos.

En esa manifestación de la construcción del yo narcisista femenino, revestido de un aparente nosotras, tienen particular significado expresiones que, si ustedes tienen especial interés, pueden consultar. Por mi parte, no hago promociones del género contra género:
  • Androcentrismo
  • Comumacho
  • Discriminación indirecta
  • Heteronormatividad
  • Interseccionalidad
  • Invisibilización y visibilización
  • Islamofobia de género
  • Machirulo
  • Mansplaning
  • Manterruption
  • Micromachismos
  • Racializar
  • Sororidad
En cualquier caso, dentro de la cultura feminista admito que me pierdo en terminologías más complejas como la de “menstruación sostenible”. Ignoro si lo de sostenible se refiere a materiales de higiene íntima femenina reciclable o a sistemas de achique con válvulas de regulación. En cualquier caso, sobre la “menstruación sostenible” se organizan talleres (previo pago, por supuesto). El último ha sido el 2 de Julio pasado. Si se lo perdieron, lo siento por ustedes porque en este caso era en un barco velero muy “cuqui”.

Pero en el feminismo de la cuarta ola siempre habrá alguien que vaya un paso más allá. El último es el de la propuesta de renombrar las partes del cuerpo femenino, dado que fueron designadas por hombres.

Tengo la sospecha de que el movimiento feminista está alcanzado sus últimos “éxitos”, si así puede llamarse a los de los últimos tiempos, de que a partir de aquí todo se va a volver mucho más difícil para él, de que va a ir apareciendo un creciente rechazo hacia lo que significa ser feminista e incluso mujer. Creo que su propia desorientación, desde que abandonó la perspectiva de clase y se adentró en la de genero, le conducirá a una serie de derrotas consecutivas que pagaremos mujeres y hombres porque lo afectado será, una vez más, la idea de progreso social, humano, político y, por supuesto, económico, una vez que el propio movimiento feminista se adentró en sus zonas oscuras.

En más de una ocasión he sospechado que posiblemente haya una ultraderecha misógina, escondida bajo ciertos perfiles en redes sociales y hasta en páginas progres que pudiera estar jugando a hacer retroceder la emancipación de la mujer. Digo esto porque la combinación de perfiles más o menos anónimos con la grosería tan alejada de la realidad de la mujer trabajadora y de sus necesidades reales, me hace sospechar un fin: ridiculizar al movimiento feminista. Y creo que lo están logrando con creces con la ayuda del actual.

El sacrificio de tantas mujeres en defensa de su liberación a lo largo de tantos años está quedando en un ridículo injusto pero bien organizado por sus enemigos.

La pregunta que hago no es por quién, ni al servicio de quién sino por cuánto.

6.-EL ARCOIRIS CON TODOS SUS COLORES Y OTROS NUEVOS: LA FAMILIA CRECE
El movimiento LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) se ha ido convirtiendo en LGTB+, con la incorporación de nuevas orientaciones sexuales e identidades de género. Ha pasado ya por el añadido de “intersexuales” (I) y “queer” (Q). Lo último es el colectivo de los “pansexuales” o “poliamorosos” (P) y los “asexuales” (A). Tendríamos, de momento, un sumatorio LGTBIQPA. Pero en la práctica, la denominación consensuada dentro del movimiento parece ser la LGTBI. Los otros grupos están a la espera de “inclusividad” por adición.

Pronto el teclado QWERTY del ordenador se quedará corto. A este paso, y dado, que dentro del movimiento hay personas que consideran que pertenecen a varias identidades, podríamos llegar fácilmente a 6 docenas por individuo.

El “heteropatriarcado”, derivado de lo “heteronormativo” es una de las principales fobias del lesbianismo desde la crítica a lo hetero o a lo que llaman “cisgénero”, porque aunque supuestamente se refiere con este segundo término a hombres y mujeres heterosexuales, es con el hombre heterosexual su guerra, no con la mujer heterosexual.

Nada que oponer a los fantasmas y las fijaciones personales de cada un@ pero cuando se está condenando el llamado“heteropatriarcado” tengo la sensación de que hay quienes intentan sustituirlo por un “lesbomatriarcado”. Sería bueno que se explicite abiertamente para que todos sepamos cuáles son las posiciones que mantenemos sobre lo que algun@s definen como un determinado sistema de dominación de género y sexual y cuál es la propuesta concreta de liberación de género y sexual de quienes afirman vivir dominadas bajo el heteropatriarcado.

Y a partir de aquí en lo que ya no entraré es en la terminología al uso porque necesitaría unas jornadas de formación específica para las que no me siento suficientemente capacitado:
  • Androginia
  • Binarismo de género
  • Disforia de género
  • Género fluido
  • Heterocentrismo
  • Heterosexismo
  • Intersexualidad
  • Outing
  • Questioning
  • Reasignación de sexo
  • Queer
  • Terf
  • Transfobia
  • Transgénero
  • Transmisoginia
  • Victimización
Dentro de la categoría del absurdo, una de las aportaciones trans a la neolengua es la de ir un paso más allá que el feminismo de la “cuarta ola” en el “lenguaje inclusivo”.
Desde el feminismo tuvimos la neolengua origninaria, tan respetuosa del género, del Lehendakari Ibarretxe con aquello de “los vascos y las vascas”, tan del gusto de nuestros progres de IU de entonces. Luego llego la @. Después la terminación en “x” (por ejemplo “ciudadanx), puesto de largo por los agitamanitas del 15M, y por fin el femenino como inclusivo de ambos sexos, géneros y diferencias sexuales (ejemplo reciente la adopción del femenino en la coalición progre “Unidas Podemos Izquierda Unida Equo”...y de la Santísima Trinidad. Ahí va, que no es bastante inclusivo.

El entorno trans ha dado un paso adelante para no molestar a nadie e incluir inclusivamente la inclusividad inclusiva de un coro de identidades y géneros en un solo dios verdadero: la terminación en “e” como elemento que nos aúna transversalmente, como un espeto, a todos (los heteros, los gais, las lesbianas, los queer, los trans, los sexualmente reasignados y los cien mil hijos de San Luis). Ejemplos concretos “niñes”, “ministres”, “alumnes”, “chiques”,...¡Mis vaques!

Pero la neolengua LGTBIQ no puede ocultar ni su derechización, ni su mercantilización, ni el modo en el que este movimiento ha permitido y sido cómplice de su instrumentación, al favorecer, y convertirse en parte de un inmenso negocio. El ejemplo más claro lo tenemos en cómo cómo se organiza la esponsorización del Orgullo por parte de marcas capitalistas lo tenemos aquí). Algo a lo que se refirió en su día el desaparecido Shangay Lily cuando hablaba de gaypitalismo y de las mafias que estaban convirtiendo el movimiento en otra cosa. A Shangay le recuerdo haciendo sus mariconadas en cualquier cosa que a él le oliera a contenido de clase. Y eso para ser alguien que venía del zapaterismo hacía de él un ser maravillosamente solidario y tierno.

Al capitalismo le viene bien toda diversidad e igualdad que no toque a las relaciones sociales de producción, a la propia esencia del poder capitalista y al beneficio empresarial. De hecho, en muchos casos puede beneficiarlos. De ahí que muchos la promuevan. Si en el pasado, la gerencia empresarial promovió la cogestión como forma de pacto social y de clima laboral “satisfactorio” hoy lo hace con el feminismo y con el movimiento LGTB+. ¿Que ello mejora su integración laboral? Por eso también peleamos todos los solidarios. Pero me pregunto si esa es toda la reivindicación que la cuarta ola feminista y el movimiento LGTB+ plantean para sus “miembras” o “miembres” de clase trabajadora.

7.-VEGANOS, UNA SECTA REALMENTE PELIGROSA
En 1978 conocí a un sujeto que decía defender “los derechos humanos de los animales”. Era un pobre gilipollas. No es que me lo pareciera.

Independientemente de que nunca he creído en los derechos humanos porque se invocan como si fueran algo heredado e inamovibles y no partes de un proceso histórico de luchas, es evidente que entre la expresión “derechos humanos” y “animales” había, al menos, una pequeña contradicción.

Para asumir que existen derechos de los animales hay, como poco, que tomar en cuenta que estos son “concedidos” desde la parte humana. Uno se pregunta cómo es posible hablar de “igualitarismo” cuando no lo somos desde el momento en que esa igualdad parte de un lado racional que no expresa la parte animal. ¿Cómo es posible que se olvide el hecho de que unos anmales se comen a otros? Cuando determinadas categorizaciones, como derechos e igualdad, son trasladadas desde el lado humano al no humano es como preguntarse por cómo interpretarán las águilas el comer ratones. Algo propio de imbéciles.

En la cadena trófica, a la que el ser humano pertenece y transforma con su acción, igual que los demás animales, los omnivoros comen, además de vegetales, carne. El ser humano también desde tiempos inmemoriales.

No se trata, como pretenden los animalistas y los veganos, de que los seres humanos, al alimentarnos también de carne (les encanta enfatizar la muerte llamando cadáver a un pollo asado) seamos criminales, violentos o terroristas, términos con los que estos sujetos nos definen. Simplemente es un hecho que necesitamos la carne entre los demás componentes de la dieta. Son múltiples los casos de veganos fundamentalistas que recaen en ella seducidos por su olor, sabor o por los efectos sobre su salud de la ausencia de la misma en su dieta.

En cualquier caso, celebrar que un león se haya comido a tres cazadores furtivos, que no eran blancos europeos que van vivir la experiencia de un safari, sino gente pobre que sobrevive cazando para otros, como han hecho muchos animalistas y veganos, es propio de seres desnaturalizados, de enfermos mentales que deben ser tratados en clínicas, ya que su psicopatía les lleva a empatizar antes con animales no racionales que con seres humanos.

Introducir un sesgo moral ante la necesidad de alimentarse por omnívoros como el humano es beatería absurda y un cinismo propio de quienes no les importa tanto los “derechos” (una construcción humana) de los animales como su deseo de autoproyección ética superior frente a los demás.

Algo muy distinto es el provocar en el sacrificio de los animales un sufrimiento innecesario y que puede ser reducido, casi siempre, de un modo muy notable.

No, señores animalistas y veganos, no. No estoy hablando de algo paralelo a la pena de muerte de seres humanos, algo abyecto, por cuanto tiene de venganza. Me estoy refiriendo a algo tan básico como la necesidad de comer el león a la gacela, el gato al ratón (ah no, que el suyo está amaestrado, capado y es casero. Vaya con la libertad animal) o el pulpo a pequeños peces. Y no, no estoy trasladando una necesidad biológica, la de alimentarse, al darwinismo social, que sí que tiene connotaciones criminales porque dañar a otro ser humano para enriquecerse uno no es una necesidad sino la opción del carente de escrúpulos.

Que seamos seres con conciencia no es motivo para que cambiemos una dieta que tiene cientos de miles de años, que se ha mantenido, por algún motivo que la inteligencia de ustedes no alcanza a comprender, desde la etapa cazadora del ser humano a la de la agricultura y la ganadería, pasando por la recolectora, pero que no ha variado en su combinación de lo orgánico vegetal y lo orgánico animal.

Ustedes pretenden presentarse como seres de paz y armonía entre todas las especies animales, las vegetales, que engullen (buena parte de ustedes como sacrificio y con asco) y hasta las musarañas, piedras y aire que respiran. Les pongo dos ejemplos de este cuelgue del que que se alimentan:

que nos permitirán crear un mundo basado en la conexión en lugar de la dominación, en mundo en el que los seres humanos se relacionen con todas las criaturas del mundo —cada roca, cada gota de lluvia, todos nuestros hermanos cubiertos de plumas y de pieles”

Quiero una rendición de cuentas completa, quiero ir mucho más allá de los alimentos muertos que servimos a la mesa. (...) Quiero saber lo que le ha ocurrido a todas las especies —no solo a los individuos, sino a la especie en su conjunto—, lo que le ha pasado al salmón real, al bisonte, al gorrión sabanero pechileonado y al lobo. Y no me contento simplemente con saber el número de muertos y de desaparecidos. Quiero que vuelvan”.

Estas dos citas son parte de una entrevista a Lerri Keith, una exvegana que, a pesar de expresar la borrachera propia del amor sensible y universal que da el éxtasis líquido o flash, habla desde lo que ha vivido y conoce. El relato sobre su experiencia vegana durante 20 años no es demasiado compasivo . Tampoco en lo relativo a la salud.
En cualquier caso, por mucho que ustedes, “señores” , recurran a su propia jerga de neolengua con palabros del tipo
  • Antropocentismo
  • Biocentrismo
  • Carnismo
  • Crudivorismo
  • Especista
  • Explotación animal (hay un figura que dice que “los animales son parte de la clase obrera”, con lo que insulta a ésta, hace de izquierdista y no explica la plusvalía extraída a una vaca)
  • Frugivorismo
  • Neobienestarismo
  • Ovolactovegetarinismo
  • Sintiencia
es evidente que son una secta. Y de las peligrosas. 

Entre vuestras grandes hazañas, la de que google haya eliminado el huevo del “emoji” de la ensalada para contentaros .Este logro para tarados, es una de las vías mediante las que acabáis mentalmente perjudicados.

Entre vuestras miles de estupideces la de considerar que los huevos “son la regla de las gallinas”. Oiga, y no es la opinión de un francotirador vegano sino de una eminencia dentro de su secta

Figuras: cuando acabe este artículo me voy a hacer una tortilla de cuatro (4) reglas de gallina con cebolla porque otra cosa es un pegote.

8.-LA NEOLEGUA PRETENDE DEBILITAR EL PENSAMIENTO E IMPONER UN TOTALITARISMO ELITISTA.
Cuando un movimiento social emplea intencionadamente un lenguaje rebuscado y complicado de entender, empleando conceptos que pueden ser expresados de un modo más comprensible y menos críptico, es evidente que, lejos de enriquecer el pensamiento, lo que pretende es debilitarlo.

El constante recurso a la formación de términos mediante contracción, mucho más que de derivación, entre estas corrientes de fabricantes de “neolengua” pretende crear una sensación de cientifismo. Hoy sabemos que la neutralidad ideológica que durante tanto tiempo se asoció al concepto “ciencia”, procedente de las llamadas “experimentales” (física, química,...) y que las llamadas “sociales” intentaron durante tanto tiempo emular, tomando de las primeras conceptos prestados, es una quimera o, mejor aún, una falacia porque el investigador es un sujeto en proceso que afecta a la propia investigación y a sus resultados y que, a su vez, es afectado por ésta.

Sin embargo, todo ese artefacto lingüistico que emplean estos movimientos posmodernos como el feminismo de cuarta generación, el LGTB+ o los animalista y vegano, no están construyendo categorías de pensamiento que, al ser accesibles conceptualmente a la inmensa mayoría de las personas, puedan ser debatidas y contrastadas. Buscan adictos e incondicionales sin sentido crítico.

¿Recuerdan aquella jerigonza de “1984”? “Crimental”, “doblepensar”, “plusbueno, “dobleplusbueno”, “caracrimen”, “nobueno”,...¿No ven ninguna similitud entre dichas “palabras” y otras como “machirulo”, “comumacho”, “mansplaning”, “transfobia”, “intersexual” u “ovolactovegetarianismo”, por poner solo algunos ejemplos?

Lejos de enriquecer el lenguaje, la “neolengua” es la negación de esa riqueza porque pretende crear un vocabulario sustitutivo de aquél que es asequible en el habla común de las personas y, puesto que pensamos con palabras, empobrecer el pensamiento.

Merece la pena, independientemente de la consideración ideológica que le demos a la obra y su propio autor, reproducir algunas frases de Syme, el colega de Winston Smith en el Ministerio de la Verdad de la novela 1984, en su conversación con el segundo.

La decimoprimera edición es la definitiva —dijo—. Le estamos dando al idioma su forma final, la forma que tendrá cuando nadie hable más que neolengua. Cuando terminemos nuestra labor, tendréis que empezar a aprenderlo de nuevo. Creerás, seguramente, que nuestro principal trabajo consiste en inventar nuevas palabras. Nada de eso. Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en los huesos (…)

¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento (...)

Hacia el 2050, quizá antes, habrá desaparecido todo conocimiento efectivo del viejo idioma. Toda la literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran.”

9.-LA GUERRA CIVIL ENTRE LAS TRIBUS INDIAS
En el mundo de lo que ya ni siquiera pertenece al reformismo, de lo que es más de lo mismo dentro del menú ideológico del liberalismo progre, pero con talante y algo de pomada, pronto aparece la crítica. Es la de quienes beben de la misma fuente.

Bicicleteros que se ofenden con Carmena porque los carriles-bici no son lo bastante amplios o porque se los han construido en medio de las vías de transporte de transporte habituales. Progres que esperaban una mayor financiación de las asociaciones de vecinos (la idea de autoorganización no entra en sus mentes), participantes en unos proyectos “participativos” que se decepcionan de la democracia “participativa” dentro del capitalismo pero que creen que se puede cambiar “su” realidad utópica, no la de la clase trabajadora, dentro del mercado de marcas electorales, gente que dice ser muy “revolucionaria” pero que lo ha fiado todo al voto,...Mujeres que tienen, dentro de su identidad feminista una guerra con las transexuales porque consideran que no pueden participar de su lucha, dado que antes eran hombres. Trans que consideran que están siendo doblemente maltratadas, por la sociedad y por las mujeres que niegan la empatía humana suficiente para consideralas unas de las suyas. Feministas a favor del porno y la prostitución como Amarna Miller contra feministas que están en contra. Gais a favor de la paternidad mediante la compra de vientres de alquiler contra feministas que se oponen a ello. Veganos que tienen mucho que reprochar a los partidarios del bienestar animal e incluso, según los sectores, a los del neobienestar y a los ovololactovegetetarianos y a los vegetarianos en general. Mujeres trabajadoras que se niegan a ser siervas de mujeres burguesas porque no pertenecen a la misma clase, ni padecen las mismas situaciones, ni se sienten arropadas por un movimiento que ya no las emancipa ni como clase ni como personas (porque no se reconocen en El Coño Insumiso ni en Barbijaputa), porque no va con ellas.

Prisma de mil caras que no se encontrarán, cruce identidades en la que solo importa la diferencia y el desencuentro, guerra civil de todos contra todos, caos, solidaridades cada vez más excluyentes, soledad como destino final y frustración dentro de ella.

Menos mal que hay quien busca tender puentes, como ese ser de luz llamado Ruth Toledano que propone una transversalidad creadora:

Creo que el luto no es completo, que incluso es falaz, si no se refiere a todas las víctimas de la violencia de los sanfermines. La mujeres violadas y los toros asesinados”. (Merece la pena que lean todo su “artículo” para comprender de qué va cierto feminismo) Vamos que para este faro de la inteligencia universal e inclusiva, la mujer, y más concretamente la mujer violada, es...¡como un toro!, que diría Jesulín de Ubrique. Yo, si fuera mujer, me sentiría francamente ofendida. Incluso como “señoro comumacho" me siento insultado por tal comparación pero ¿qué sabré yo si soy un “machirulo”?

Esa es la consecuencia de haber abandonado lo que nos une a tantos, mujeres y hombres, heteros y gais/lesbianas, trans y feministas, veganos y omnívoros. La creciente atomización de una lucha que nos conduce a consumirnos a nosotros mismos.

Cuando el fascismo, el de verdad, no lo que la mayoría llamáis fascismo, llegue, cuando sintáis sobre vuestros rostros sus botas, quizá algunos empecéis a preguntarnos el porqué y el para qué de tanta “diversidad” promovido por “activistas” e “influencers” a sueldo de los que algunos hace tiempo denunciamos, a los que habéis estado aplaudiendo hasta con las orejas, que no nos enriquece sino que nos debilita, separa y enfrenta.

10.-CONCLUYENDO
El camino que habéis escogido quienes elegísteis los identitarismos o “lo nuevo” solo nos conduce a las microfracciones del todos contra todos. No veo en qué puede ganar cada corriente cuando dentro de ella cada vez hay más que divisiones. Podéis venderlo como diversidad pero, en realidad, es fraccionamiento, bronca y tendencia a la derrota por vuestra locura hacia la separación de la gran mayoría, la conformada por mujeres y hombres explotados por el capitalismo.

Habéis hecho ya la principal tarea: convertir todas las identidades en un conjunto de egos inútiles para la acción pero capaces de sembrar la división entre quienes sufren el poder del capital. Sois esparcedores de la estupidez humana. Pero vuestro tiempo se agota. Vuestra tarea está ya a punto de cumplirse. Pronto estaréis amortizados.

Cuando el capital deje de daros apoyo, veréis que hay un hoyo muy profundo entre los relatos que habéis reproducido de vuestr@s referentes y la realidad:

Esa distancia se concretará de varias maneras:
  • La de que vuestros mensajes tienen menos difusión. Si eres uno de esos “influencers” vigentes o en proceso, te quedarás con la brocha en el aire.
  • La escasez de recursos económicos hacia tu movimiento o secta en particular.
  • La sensación de estar transmitiendo un discurso sin destinatario y encerrado en el ego de vuestros emisores
  • El descubrimiento de que quien hablaba por “vosotres” no era más que una caterva de “niñates” que vendía el humo de su propio deseo de brillar.
Algo inventará el capital en sustitución del papelón que habéis ejercido como señuelos que poner delante de los ojos de los explotados y oprimidos. Pero deberá esforzarse en lograr una mentira mejor que vuestra prostitución

Entonces será el momento de mantener la memoria sobre vuestro papel pasado. Y de tener claro que, con vosotras/”vosotres” se puede hacer camino, pero teniéndoos de coche escoba y chupando rueda, que dicen en el ciclismo.

La única opción que no engaña es la que te pone ante tus ojos la condición de la clase a la que perteneces, sea tu identidad la que sea, y la que te lleva a decidir si eres complaciente con las justificaciones que te inventas o víctima consciente de un sistema de explotación

11 de mayo de 2015

LA FARSA POLÍTICA ESPAÑOLA Y SU CIRCO ELECTORAL

Por Marat
1.-Algunas pinceladas respecto al bazar político español: 
"Toda la vida en las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción se manifiesta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación." (Guy Debord. “La sociedad del espectáculo”)

Una sociedad en la que el tiempo y la distancia respecto a los acontecimientos, como medios necesarios para la reflexión, ha sido sustituida por la inmediatez, el titular y el tuit es ya una sociedad posthistórica, una sociedad que ha perdido la capacidad de producir sentido/significado, y la conciencia de necesidad del mismo, para ser sustituida por una emisión constante de estímulos en forma de significantes performativos. El signo político como unión entre significado y significante hace mucho que ha dejado de operar porque los significados ya no existen y no hay referentes anclados en la realidad a los que remitirse.

La muerte de la política se manifiesta en la constante reproducción de la realidad social como mera representación teatralizada de sí misma. El show político es un constante realitiy al que cada vez más se le ve más la maquinaria infernal de la tramoya. Sin embargo, y a pesar de la creciente conciencia de pura simulación de la realidad en el escenario político, el sistema aún funciona porque ya no existe un enemigo real que le sustituya. La carcasa vacía que constituye hoy el parlamentarismo y la representación política se parece mucho a esa sensación de verdad-mentira que se expresa en la idea de guerra permanente entre los tres superestados -Eurasia, Oceanía y Estasia- de la novela de Orwell "1984". Sea o no cierta, en la medida en que una novela de ficción pueda contener "verdad", la existencia de esa guerra mundializada, uno no deja de tener la sensación de que es todo un inmenso espejismo, una telerrealidad representada ante un público/población para justificar la dictadura del Gran Hermano. Esta tendencia hacia el simulacro y la sociedad del espectáculo es una realidad innegable en el mundo actual en el que vivimos.

La banalización de la realidad social, el entrelazado de la exhibición de la desigualdad con el entretenimiento más alienante, la morbosa presentación de dolor ajeno, producto de esa desigualdad, junto con la presentación de recetas a cuál más falsa, inútil y tramposa para “mitigarlo”, que no erradicarlo, es parte del simulacro político. Todas las facciones que admiten la mentira del circo parlamentario como espacio de la acción participan de esa gran patraña, con la necesaria diferencia, para que parezca que hay disputa, de que unas bendicen el mecanismo económico del sistema y otras pretenden hacer creer a las víctimas del capitalismo que les mueve un espíritu humanista, una empatía con su aflicción y hasta, algunos, en el colmo de un fingido candor, un deseo de emancipación.

El capitalismo en su etapa senil se niega a erradicar la injusticia social, la pobreza y la explotación del ser humano. En su loca carrera hacia la supervivencia del más fuerte, sólo la concentración de la riqueza, nacida de la actividad económica y especulativa, es su horizonte. Una perspectiva que ya no planifica en el tiempo el crecimiento ni el desarrollo de las sociedades humanas como base de su expansión sino que se limita a intentar la conservación el mayor tiempo posible del actual “status quo”

Puesto que no puede ni pretende resolver sus contradicciones fundamentales, el capitalismo necesita del espectáculo, la representación teatralizada de nuevos jalones de la mentira que oculte que la pobreza de amplias capas de la clase trabajadora y la ausencia vital de posibilidades para sus vidas es la única realidad tangible.

En ese proceso hacia la falaz construcción de un trampantojo que esconda nuestra existencia nacional y colectiva real, los señuelos que el capitalismo patrio envía a los golpeados por la crisis para mandarlos a combatir contra molinos de viento han jugado un papel fundamental: lograr que la rabia colectiva quedase atrapada en el Mar de los Sargazos de un supuesto reformismo regenerador de la nada, de un bucle permanente hacia el descubrimiento de sucesivas “alternativas” políticas que son un camino tan cegado como la vagina de una sirena. Es el mismo que desde que la clase trabajadora existe ha sido puesto en marcha por el poder del capital en cada momento en el que su crisis le ha azotado de un modo especialmente virulento.

La trampa más perfecta que ha construido el capitalismo a lo largo de su historia ha sido el parlamentarismo. El “civilizado” ring de un combate inexistente en el que las reglas del juego parlamentario exigen la aceptación de condiciones que niegan la posibilidad de derribar el sistema económico en el que se asienta, si no es mediante una mayoría parlamentaria que no puede obtenerse porque el chantaje y la violencia latente o manifiesta del poder económico sobre la representación del “poder popular” lo impide. Y si esa mayoría parlamentaria llegase a producirse, el sistema tiene ya establecidas sus fórmulas para que nada cambie.

Marx, Lenin, Rosa Luxemburgo y otros revolucionarios admitieron que los parlamentos burgueses debían ser empleados como trincheras desde las que hacer resonar la denuncia tanto frente a la hipocresía burguesa como a la reformista de una “democracia” formal opuesta a las necesidades reales de la clase trabajadora. Ello no les impidió denunciar el “cretinismo parlamentario” que tendía a olvidarse de que la razón de ser primordial de una organización revolucionaria estaba en la lucha extraparlamentaria y, en muchos casos, ilegal y clandestina. Algo que los reformistas de toda condición han “olvidado” para lograr la respetabilidad de los detentadores del poder capitalista.

En cualquier caso, no estaría de más recordar que han existido otros comunistas, algunos ignorados y despreciados por la propia historiografia oficial comunista, como es el caso de Amadeo Bordiga que planteó desde el II Congreso de la III Internacional una posición abstencionista respecto al parlamentarismo burgués, no exenta de argumentos sólidos que merecen ser discutidos. Para Bordiga, la labor parlamentaria tendía a absorber las energías y recursos del partido, conduciendo al abandono del trabajo de masas, convirtiendo a este en un engranaje de comités electorales centrados en la conexión con los “electores”. Por otro lado, Bordiga evidenciaba el modo en el que en la prensa burguesa sería desbaratado el intento del partido revolucionario de proyectar al exterior su actividad parlamentaria, al deformar aquella intencionadamente su mensaje. ¿Les suena?

Una visión mecanicista opondría ambas tesis, la leninista del “parlamentarismo revolucionario” y la abstencionista de Bordiga de un modo maniqueo y absoluto.

Creo que ese tipo de reduccionismos son simplistas y absurdos si olvidan los marcos históricos y las características de las sociedades en las que se producen.

Lenin tuvo razón al evocar su experiencia del “parlamentarismo revolucionario” en el contexto de la revolución rusa. La situación histórica era lo bastante explosiva, la crisis del régimen zarista era lo suficientemente madura y el partido bolchevique era sobradamente antagónico como para ser un elemento fulminante del parlamentarismo burgués.

Pero en 1920, año del II Congreso de la Internacional Comunista, tras el aplastamiento de las revoluciones húngara de Bela Kun y de la espartaquista alemana, la ola revolucionaria estaba agotándose en Europa, como así lo reconoció Lenin poco más tarde. Quizá en ese momento la crítica de Bordiga al “parlamentarismo revolucionario”, que apuntaba a los inicios de la socialdemocratización de los PPCC europeos, tuviera algún sentido, a pesar de que su llamada al abstencionismo pudiera incluso ser percibida, en un primer momento, como un salto en el vacío entre el bolchevismo y la nada.

Me pregunto si en un momento como el actual en el que el lamentable espectáculo de la farsa política española ha llegado a tales niveles de degradación y la evidencia de que no es posible reformar el capitalismo desde una perspectiva socialdemócrata – lo que nos ofrecen todas las opciones con posibilidades de gobierno es liberalismo o social-liberalismo descarnados y cínicos- no será un momento válido para volver a recuperar las tesis abstencionistas de Bordiga, mientras se intenta reflexionar sobre los necesarios pasos a dar para la reconstrucción de un discurso y de un instrumento emancipadores.

2.-Hablemos de política electoral: el rifirrafe Podemos vs Ciudadanos resucitará el viejo bipartidismo: 
Si volvemos sobre nuestra realidad nacional, encontramos que un amplio sector de nuestra sociedad está tan harto del gobierno antisocial del PP, de su política de recortes, del empobrecimiento de extensas capas sociales -con especial ruido entre las llamadas clases medias, mientras las trabajadoras continúan sin voz social ni política- que está dispuesto a “comprar” el falso relato “empoderado” de una salida de su situación ante la crisis que no va a producirse.

No se producirá porque la supuesta recuperación tiene los mismos pies de barro “burbujeante” que los años de esplendor -turismo, construcción y consumo- No se producirá porque gran parte del paro es ya estructural e irreparable. No se producirá porque los indicadores internacionales de la actividad económica mundial son pesimistas.

Y, fundamentalmente, no se producirá porque frente a 5 millones de parados, la transferencia más brutal que se recuerda de las rentas del trabajo a las del capital y el empobrecimiento galopante de amplios sectores de la sociedad española, el supuesto e indefinido discurso “constituyente” -que ya no se escucha- y “empoderado”, las reformas compasivas a la situación calamitosa de las familias, pomposamente llamadas “rescate ciudadano”, son pellizcos de monja que ni siquiera pinchan en la capa más superficial de la piel de un capitalismo absolutamente desigualitario y apenas aliviarán la situación de aquellas.

Esto sin contar que el ejemplo Syriza, en la que un Tsipras y Varoufakis “postureros”, improvisan dos discursos antagónicos que ponen de manifiesto el embuste de su mensaje supuestamente radical. Mientras en sus vuelos de Atenas a Bruselas redactan sus tácticas de negociadores comprensivos y sosegados con las instituciones europeas y los poderes fácticos, en sus vuelos de regreso hacia Grecia escriben los discursos de resistentes Leónidas a su ejército de espartanos en el paso de las Termópilas de la Toika. La estrategia es inconsistente porque deja ver con claridad que en la manga no llevan otra cosa que tácticas dilatorias sin auténtica voluntad de lucha frente al capital europeo. Sacar a relucir que una salida de Grecia del euro y su vuelta al dracma es una amenaza para la UE, porque el efecto de ello sobre la economía europea en forma de subida de los tipos de interés y de crisis financiera abriría el paso a formaciones de ultraderecha en Europa, carece de capacidad de presión real porque la realidad es que Bruselas y sus capitalistas hace tiempo que no se creen la amenaza, la ultraderecha europea ya existe y es fuerte y, lo más importante, ésta es el ejército de reserva político del capital.

Esa estrategia “antiausteridad” y de presión hacia un cambio de modelo de “salida de la crisis” esgrimida por la autodenominada “izquierda europea” (GÜE y PIE) y algún otro advenedizo "ni de izquierdas ni de derechas” está condenado al fracaso.

La derecha gobernante en la instituciones europeas concederá lo que ya esté dispuesta a conceder previamente y mantendrá, quizá ligeramente rebajadas, sus políticas de austeridad y desmonte del Estado del Bienestar. Su correlación de fuerzas se lo permite y lo hace, no por una cuestión de mera aritmética parlamentaria, sino precisamente porque el campo de batalla no excede ni un ápice de la legalidad institucional, el nivel de enfrentamiento está previamente restringido a una civilizada negociación por parte de esa llamada izquierda. 

En cuanto a sus desideologizados aliados, sus propuestas anticrisis o contracíclicas experimentan una contínua rebaja: del impago de la deuda a su "reestructuración" y de ésta a su "evaluación" y de la "renta básica" a la nada, acompañada por la aceptación de la enseñanza concertada, a la que han ido los recursos detraídos a la pública). La lucha de clases, desde el lado de los trabajadores, ha sido previamente desactivada por el reformismo sindical y político. 

Lo que se opone desde esas “izquierdas” y los empoderados que renuncian a ser izquierda es un supuesto antagonismo de intereses entre la llamada Troika y los “ciudadanos” en genérico (independientemente de la clase social, los intereses, el papel en la producción y la afectación o no de la crisis a cada uno de esos “ciudadanos”). Afirmar que Troika y capital, por un lado, y ciudadanos y clases populares y trabajadoras, por el otro, forman dúos sinónimos es simplemente una mentira porque la Troika no es sino el consejo de administración del capital pero no el capital mismo, que emplea de pantalla a dichas instituciones, y los ciudadanos son tanto los opresores como los oprimidos, los capitalistas como los trabajadores. El colmo de la desideologización es ese término espurio de "la gente", coleguismo expresivo carente de valor explicativo alguno y ajeno a cualquier referencia a la estructura social. La última pirueta de estos ilusionistas de saldo es la de haber pasado de la visión de lo colectivo a lo personal. Apelan a "las personas", lo que conecta con el planteamiento egoísta, insolidario e individual del "¿qué hay de lo mío?", desplazando del relato político el "nosotros", en lo que podría ser un guiño hacia un clientelismo político de nuevo tipo, el de los seguidores de "lo nuevo". 

El gran sarcasmo al que se enfrenta el reformismo ciudadanista es que ha acabado por nacer de él una marca electoral de futuro, Ciudadanos, que se apropia no sólo del concepto sino de la ideología subyacente a esta idea. Rehuir la lucha de clases es poner biombos a la realidad y muros protectores de los privilegios de los capitalistas, desviando las figuras reales en conflicto de intereses hacia un destino distinto a aquél en el que se encuentra el poder real: en el mundo de la producción y en las grandes corporaciones. Si se pretende combatir la desigualdad, disparar contra el intermediario del capital es poco menos que inútil porque a éste le basta con cambiar de recadero, como ya está haciendo al promover nuevas figuras políticas con similar función pero lenguaje aparentemente nuevo.

El papel de la llamada “izquierda europea” y de los partidos “empoderados” no es otro que, como el visir Iznogud, ser el califa en lugar del califa, recrear los nuevos Partidos Socialistas en lugar de los Partidos Socialistas aún vigentes. Pero el recorrido de esa operación es corto porque, en su versión más radical, acaba en la socialdemocracia -los partidos socialistas actuales son social-liberales, no socialdemocrátas- y el neokeynesianismo de la reformada socialdemocracia empoderada, en caso de ponerse en práctica, en el mejor de los casos será meramente coyuntural y el impacto de la inversión desde los Estados tendrá un efecto de creación de nuevas burbujas, al estar la economía mundial fuertemente financiarizada y el sector financiero desregulado. Las expectativas de crecimiento del 3% de la economía USA son a corto plazo (2 años), deben mucho no sólo al pasado “quantitative easing” sino a la anterior bajada del crudo, y al retorno a sus bajas tasas de paro que se producen dentro de un mercado en el que éstas siempre han sido bajas, incluso en períodos recesivos recientes en comparación con la UE y específicamente con la Europa Mediterránea. Por otro lado, la recuperación del consumo y del mercado minorista es en dicho país muy limitada.

Aunque la recuperación de la actividad económica, incluso en España, fuera más sostenida en el tiempo, la pérdida de derechos sociales y de protección a las clases trabajadoras sería ya irreversible dentro de los límites de reforma del sistema. Se ha configurado un nuevo sistema de recuperación de la tasa de beneficio del capital que implica un nuevo modelo de crecimiento sin Estado del Bienestar, o completamente jibarizado. La recuperación para lo público de los sectores privatizados sería imposible por el altísimo coste para los Estados que supondría la indemnización por expropiación de los sectores privados que entraron a saco en los servicios. Aquellos, los Estados, no podrían asumir el gasto público sin gravar de forma muy acusada a las rentas del capital y a las grandes familias. Ningún partido de izquierda reformista ni de formaciones ideológicamente amorfas estaría dispuesto a asumir el coste desestabilizador para sus gobiernos que ello supondría, salvo en el caso de que carezca de posibilidades reales de llegar al gobierno, en cuyo caso podría permitirse algunos brindis electorales al sol, si bien de carácter paulatinamente menguante ante la convicción de que para ganar votos hay que moderar las propuestas. ¿Les suena? 


Esto como respuesta a la primera parte del texto “La centralidad no es es el centro”, aparecida en el diario digital Público del “asaltacielos”, ahora presto a asaltar el centro y mañana...quizá la derecha, Pablo Iglesias. Se empieza de incendiario y se acaba de bombero...torero. Respecto al resquemor reflejado en dicho texto, por las veloces y voraces dentelladas de Ciudadanos al mercado electoral potencial podemita, volveremos más tarde.

Sin embargo, el capitalismo está siendo capaz de continuar vendiendo el mismo giro de la noria de la “ilusión” bajo formas que pueden parecer nuevas pero son tan viejas como el achacoso esquema de partidos de su caduco, pero aún con capacidad de generar espejismos, sistema burgués.

Al agotamiento del modelo modernizador felipista que acabó noqueado bajo la crisis de los años 80, pero con la apariencia de que eran principalmente los escándalos de sus 14 años de gobierno lo que le abatía, le sucedió el aznarato, que creó parte de las causas de la siguiente crisis económica nacional -el ladrillazo- y apareció desalojado del gobierno bajo el peso del Prestige, la guerra de Irak y el 11M. Le sucedió un zapaterismo ridículo, montado en una nueva cresta de la ola de falsa recuperación económica que abría de consumirse en la jactancia patética (recuerden la analogía de la  Champions League de Zapatero) de un Presidente insignificante que acababa con todas sus promesas. Ahora la pretendida recuperación, que sólo es una suma de bajas tasas de intereses, débil recuperación del consumo y división de cada puesto de trabajo en varios, es anulada como reclamo del voto por la difusión “urbi et orbe” de la corrupción galopante del actual gobierno. Su extenuación recuerda una más de tantas operaciones de recambio político como ha organizado el capitalismo español desde que en 1973 decidió elevar a los cielos la posibilidad de autoperpetuarse la dictadura con unos toques de maquillaje democrático y occidental.

La estrategia actual del capitalismo europeo y específicamente español respecto al supermercado de ofertas electorales varias no es otra que la de ganar tiempo. La indefinición respecto a cuál será la evolución de la crisis capitalista a medio plazo -si habrá o no recuperación real, con qué su alcance y capacidad de absorción del desempleo por el mercado de trabajo-, así como los efectos de dicha crisis a medio plazo sobre la estabilidad social y política en los países de la UE y en concreto en España -el reflujo de la movilización social puede ser coyuntural-, hace que el capital contemple la necesidad de disponer de diferentes opciones políticas a las que pueda echar mano cuando las actuales parecen quemadas (PP) o aún están en fase en restablecimiento (PSOE). El capitalismo español estaría contemplando y actuando en base a a la eventualidad de diferentes escenarios políticos posibles. En el momento político actual español estaríamos hablando de “disidencia política controlada” o de “regeneración”. Si se prefiere, de “refrescamiento” de las élites políticas nacionales.

En un primer escenario, al que llamaremos de cierta recuperación del crecimiento y de una parte del empleo (de baja calidad), los nuevos partidos -Podemos y Ciudadanos- han cumplido/están cumpliendo un papel de retención de voto que antes iba al PSOE y al PP, mientras se prepara un plan de remozamiento de los partidos antiguos mediante diversos toques cosméticos que consigan hacerles un adecuado “lifting” y los devuelvan con nuevos bríos al circo electoral. Nadie dé por acabados definitivamente a los viejos partidos porque esto, de momento, no es Grecia, ni parece que vaya a serlo a corto plazo, salvo nuevo cataclismo mundial.

La defenestración del mangante Rato y la renuncia de Griñan y Chaves a repetir electoralmente iría en esa dirección, seguramente complementada con una estrategia de “revelación” de todo o parte de los ya 715 nombres acogidos a la amnistía fiscal del Gobierno del PP e investigados actualmente, tras las municipales y autonómicas, si el resultado de éstas fuese demasiado negativo para el partido de Gobierno. Si las expectativas electorales así lo exigieran, se sacrificarían algunos peones políticos y de altos cargos de la administración, encausándoles, pero “dentro de un orden”, para generar la sensación de que el sistema político se "autodepura" para incrementar la confianza y lograr una cierta homeostasis.  Los empresarios que pudiera haber en dicha lista podrán seguramente seguir durmiendo tranquilos porque esto de la “regeneración” y la “transparencia” no va con ellos, faltaría más.

De momento, dentro del escenario 1, la foto fija preelectoral obtenida es la de un bipartidismo disminuido, con dos escuderos (Ciudadanos y Podemos) que flanquean su paso y cargan con la reserva de unos votos que, de no existir como sus depósitos temporales, hubieran podido acabar en la abstención o en otros partidos con un retorno probablemente más imprevisible.

Se dirá que el voto no es de nadie, salvo del que lo emite y que ningún partido puede arrogarse la propiedad del mismo de modo permanente. Muy cierto. Pero no lo es menos que Podemos hoy busca el voto desencantado del PSOE, tras haber estado a punto de acabar con el de IU, aunque antes pretendía recogerlo de todos lados, hasta que apareció Ciudadanos, que le cortó la expansión de "partido todoterreno". Mientras, su nuevo competidor naranja pretende, en primer lugar, captar el voto errante del PP, aunque también lo hace del PSOE y del propio Podemos.

Y habrá quien afirme que ello no enfeuda a las dos nuevas formaciones al PP y al PSOE y que muy bien podrían acabar sustituyéndoles. Cierto que todo fluye y nada permanece atado a un supuesto determinismo que dicte que las cosas son perennes pero Podemos y Ciudadanos son mucho más producto de un marketing comunicacional ajeno, el de los medios del capital, que de méritos propios y que esos mismos medios del capital regulan la velocidad de subida de los respectivos soufflés y también su bajada. 

Ahora que se ha puesto de moda recurrir a la analogía bélica de la "guerra ralámpago" (blitzkrieg) de la Wehrmacht para hablar de los rápidos ascensos en la expectativa de voto de "lo nuevo", suele "olvidarse" que este planteamiento tiene sus inconvenientes, siendo el primero de ellos el de que para funcionar como estrategia requiere de una debilidad absoluta del "enemigo", ese término del ideólogo nacionalsocialista Carl Schmitt tan del gusto de los señores Iglesias y Monedero, en una situación de crisis sistémica tal que lo acerque a una situación  de prederrumbe (la Rusia prerrevolucionaria de la I G.M.). Esto representa mucho más que una crisis económica, política e incluso cultural y moral. De no ser así, el llamado enemigo reacciona. Por otro lado, la blitzkrieg no funciona bien en una situación de parlamentarismo fuertemente asentado (incluso si existe un grado alto de cuestionamiento de la representación que, al final, no es tanto de ella como de las figuras que lo conforman) y con varias convocatorias electorales muy cercanas entre sí (europeas, autonómicas y municipales y nacionales) porque obliga a un constante reajuste de las tácticas que jalonan la estrategia general. De ahí la constante rebaja programática de Podemos, en cuanto ha encontrado resistencias mediáticas y políticas a sus propuestas iniciales. Al final, la guerra relámpago de Podemos puede que se haya encontrado con el "general invierno", aunque sea en primavera, y sus tropas se encuentren atrapadas en el barro. 

Hasta el propio Podemos admite el estancamiento de su ascenso electoral, cuando en realidad se deshincha velozmente y no por su frenazo en las elecciones andaluzas sino por efecto de sus propias contradicciones internas, un rápido deterioro de la marca que lleva a su descrédito y, de modo importante, una menor pleitesía comunicativa en medios que antes les eran muy proclives y que pronto han encontrado un nuevo juguete en Ciudadanos. 

El ascenso y descenso de Podemos como proceso artificialmente generado se confirma retrospectivamente cuando se observa que el meteórico escalamiento de Ciudadanos ha experimentado el mismo mecanismo de proyección mediática de un holograma con escaso cuerpo real previo como partido. La duda estriba no en que a Ciudadanos le suceda lo mismo sino en cuánto tiempo se producirá el desinfle respecto al tiempo tardado por Podemos. En el caso de Ciudadanos, una marca de derecha ultraliberal con algunas pinceladas "progresistas", su desinfle podría venir de su oportunismo táctico que pudiera plasmarse en alianzas de "geometría variable" (aquí con el PP, allí con el PSOE). Es cierto que la consigna de todos contra el PP le favorece pero la mayor parte de sus votos provienen de ese espectro ideológico. Veremos qué sucede en Andalucía tras el 24- nacional.

De cualquier forma, el sistema de producción en serie de partidos políticos está ya establecido. Se empieza inventando una marca y luego los medios harán el resto. La necesidad social de gregarismo bajo el que ampararse en tiempos de incertidumbre y la ambición de otros por hacer carrera política acabarán por poner la base social de votantes y afiliados. Del mismo modo, los que hoy llegan mañana se irán, buena parte de ellos a las organizaciones previas de las que venían, incluida una IU cuya anunciada muerte creo demasiado arriesgada. Es el camino de ida y vuelta de los arribistas y de quienes buscan un cementerio de los elefantes en el que reposar. Hoy y ayer. He aquí un ejemplo.

La difusión amplificada comunicacionalmente de las encuestas preelectorales dirigirán el voto de personalidades “oportunistas” que juegan a caballo ganador, como sucede con los grandes equipos de fútbol, que logran una prima de seguidores sólo por liderar la liga, de sujetos con limitado criterio crítico y propio, de defraudados por otras opciones electorales y de quienes ante una situación de cataclismo, como es el actual empobrecimiento de amplias capas de la población española por las políticas del PSOE primero y del PP después, creen que cualquier cosa nueva es infinitamente mejor que la vieja. Olvidan que el auténtico poder, el económico no se presenta a las elecciones, que no se le tuerce el brazo ni se le condiciona desde las administraciones y que si se tiene alguna posibilidad de tocar gobierno es porque se ha pactado previamente con aquél los límites de la política "alternativa". Mismos o muy parecidos perros con collares menos diferentes de lo que a simple vista parece.

En otro orden de cosas, es llamativo que el lenguaje “regeneracionista” o de transparencia de Podemos (los elementos “progresivos” de su programa político, que no debe confundirse con el de cada coyuntura electoral, son mero excipiente para contentar a su supuesto sector izquierda), tan coincidente de fondo con el de Ciudadanos, se haya ido quedando en una denuncia, sin más, de la corrupción pepera y "socialista" (básicamente en el caso de los ERES de Andalucía). Pareciera que la denuncia de la corrupción vaya liquidando paulatinamente el eje central del relato político de ambas formaciones hasta el punto de dar la impresión de que hay una huida hacia delante del tipo “echemos a estos del PP -el discurso antiPPSOE va desapareciendo rápidamente para quedar, en el caso de Podemos, en mera retórica antiPP- y luego ya veremos qué hacemos”. La ambición de cargo devora toda pulsión mínimamente reformista, por pequeña y sistémica que ésta sea. 

Recuperemos el aludido artículo de Pablo Iglesias en el panfleto digital Público. Sobre él cabe extraer dos conclusiones fundamentales:
  • La primera, que Pablo Iglesias pretende volver por dónde Zapatero pretendió hacerlo en su día: la recuperación del relato “socialdemócrata” como antídoto contra las consecuencias sociales de la austeridad.
PERO
    Se olvida del “pequeño detalle” de explicar porqué su admirado Zapatero (“referente mundial de la izquierda” en palabras suyas) pegó un giro a la derecha social-liberal primero y abiertamente liberal después. Cuando el capital dice “salta”, y en esta crisis lo ha dicho alto, claro y muchas veces, los gobiernos y quienes aspiran a llegar a ellos se tiran desde el trampolín más alto, ellos y a todo un país tras ellos. El recurso a la acusación de traición es muy pobre, demasiado manido y denota gran pereza intelectual. La realidad es que los gobiernos de las democracias burguesas carecen de mecanismos para afrontar el chantaje del capital y su atonomía frente al Estado. Esa y no otra ha sido la causa de que la socialdemocracia haya dejado de serlo. En cada crisis capitalista se ha ido dejando jirones de una identidad que, después de todo, se basaba en el pacto social con el capital, pues la socialdemocracia es eso en esencia: pacto social. 
  • La segunda, que la desolación por el golpe tremendo que han sufrido las aspiraciones de Podemos a alcanzar el gobierno a manos de la aparición de Ciudadanos pone en evidencia que hay mucha más similitud ideológica entre ambos partidos de lo que el señor Iglesias está dispuesto a admitir. 
    Por mucho que Pablo Iglesias se empeñe en que Ciudadanos es el "recambio"  o el plan renove del PP y que Podemos es “el cambio” (expresión del PSOE en 1982), lo cierto es que cuando sabemos que Podemos se plantea cómo meter la bandera rojigualda (la monárquica que Franco recuperó en su dictadura) en sus actos, quedan ganas de cantarle aquello de “Banderita tu eres roja, banderita tu eres gualda” (https://www.youtube.com/watch? v=tGQ_FUyzctk), una enseña con la que, por cierto, también se identifica mucho el PSOE, como con la Monarquía, aunque éste tiene más dignidad que la de regalarle al joven monarca una copia de "Juego de Tronos".
Por mucho que el hartazgo de amplios sectores de la sociedad española hacia un partido, el PP, cuyos antecedentes más remotos están en Godsa -en la que era una pieza muy importante el señor Verstrynge, mentor del señor Iglesias-, una trama oscura de intereses de lavado de dinero negro, tráfico de influencias y financiación opaca, y cuya evolución posterior como partido ha sido el de una organización criminal, nacida para delinquir y transferir lo público a lo privado, no es suficiente dicho empacho para apoyar a un partido cuyas posiciones y propuestas políticas son tan cambiantes a “izquierda” y derecha, como el circuito más zigzaguante que pueda existir de Fórmula 1. Al final te das un leñazo importante, sobre todo si esperabas ser el primero en entrar en la meta. Es lo que ocurre cuando sólo se mira por los tres retrovisores de rédito electoral del vehículo-partido y no a la carretera de un proyecto coherente.

El problema del regeneracionismo de Podemos es múltiple.

Por un lado, le ha salido un competidor que juega en su mismo campo, lo hace con menos contradicciones discursivas (de momento) y con un relato que gusta más a ese sector que ya existía representado en la hoy mortecina UPyD y en el oscilante “centro” (derecha mal disfrazada) que bascula entre PP y PSOE. Ciudadanos podría tener más éxito que Podemos porque retiene mejor que éste el voto errante del PP y del PSOE, a Podemos se le están notando los costurones, y parece internamente (de momento) un partido con menos contradicciones y más cohesión internas. Si a ello unimos los escándalos podemitas, la jaula de grillos que es, el lío de los mil nombres municipales y el estigma “bolivariano” que tan bien ha manejado la Brunete mediática, entenderemos bien tanto los miedos a Ciudadanos que expresa la encíclica última (“La centralidad no es el centro”) del pontífice Iglesias como la pataleta de una de las referencias pensantes de Podemos menos conocidas pero no por ello poco influyente. Me refiero al señor Fernández-Liria, del círculo Complutense: La carta que nos queda: republicanizar el populismo”. En ellas, ambos expresan su preocupación (más veladamente en el caso del señor Iglesias, consternado por el guirigay discursivo centralidad/centro en el que está atrapada la secta podemita) por el modo y la velocidad en el que se está desinflando su partido-soufflé por el efecto de la irrupción Ciudadanos.

Quizá sin saberlo, el hallazgo más novedoso se encuentre en el del señor Fernández-Liria en su texto-elegía de lo que “pudo” ser y “no será”.

Fernández-Liria hace hincapié en un aspecto que yo mismo vengo notando después de escribir mi despedida del blog, que hoy reanudo, sin saber si habrá o no posterior entrega. 

Me refiero al hecho de que Podemos, como marca del supermercado de ofertas electorales, está sometido a las leyes del marketing y de su comunicación: todo producto, como los seres vivos, nace, se desarrolla y muere, aunque sea pronto para anunciar la muerte de Podemos. Está por ver si también se reproduce, pero en forma de mitosis. 

A mí personalmente, parece que también al señor Fernández-Liria y, según el mismo confiesa, a muchos espectadores (porque Podemos es parte de la sociedad del espectáculo) nos aburre soberanamente (en mi caso y en el de muchos otros hasta la irritación). Cada vez que uno enciende el televisor o lee la prensa y ve a al sumo pontífice Iglesias, que acabará de cura de pueblo cascarrabias, los obispos Errejón, Luis Alegre, Teresa Rodríguez y la del resto de monaguillos podemitas de ocasión, pegamos un bostezo que nos desencaja las mandíbulas y cambiamos a la Teletienda, mucho más entretenida.

Antes, la presencia de un tertuliano de Podemos en la televisión disparaba las audiencias; ahora, cada vez hay más gente que cambia de canal: se les nota demasiado que no se atreven a decir nada definido, salvo el sempiterno monotema de la lucha contra la corrupción” (Carlos Fernández-Liria. “La carta que nos queda: republicanizar el populismo”)

Vamos, que Podemos aburre hasta a las ovejas y no sólo por el exceso de sobreexposición, que hace unos meses detectaron ellos mismos y han tratado de paliar, ellos o sus mecenas digitales, sino porque, además de su discurso ambiguo, todoterreno, ni de izquierdas ni de derechas, no tienen nada que decir.

Y de ello ya no les salvan ni las jaimitadas de la propuesta de dar a cada niñ@ en las escuelas valencianas un vaso de zumo de naranja, ni las chorradas del lama Monedero tocando los cuencos tibetanos en los primeros cursillos espirituales de Podemos. Seguramente ha experimentado una epifanía.



Au contraire”, el exceso de exposiciones grotescas a las que nos tiene acostumbrados Podemos (http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2015/02/podemos-quiere-matarnosde-risa.html) está provocando que decrezca raudamente la simpatía hacia la secta, incluso entre el sector más friki de seguidores de la serie “The Big Bang Theory”, y el personal pase a decir cansinamente cuando es sometido a algún tipo de información podemita “¡vaya panda de gilipollas!”.

Volviendo por un momento al señor Monedero ,y en beneficio de su propia salud mental y de un mayor respeto por sí mismo, cabe decir que su dimisión-defenestración le será, con el tiempo, provechosa. De momento, es cínico que haya apelado en su crítica pre-"dimisionaria" a una vuelta a los círculos a los que fustigó de modo absolutamente inmisericorde en Junio del pasado año tras el primer conato de rebelión de las bases en su encuentro con el sanedrín podemita en Lavapiés. Fue entonces cuando el “intelectual” -últimamente esta palabra se ha degradado mucho a partir de a quienes se les aplica- Monedero dijo aquello de “los círculos no son democráticos”, lo que no era sino un modo de deslegitimar las asambleas del pseudomovimiento devenido partido oligárquico. Paradojas del destino, que se burla del sainete de Dúo Pimpinela representado por dos de las almas de Podemos, los Anticapitalistas de Miguel Urbán y Monedero, unos y otro coinciden ahora en un tramposo llamamiento a la voz de las bases, cuando las dos partes han manejado en distintos momentos el argumento de la necesidad de la organización por encima de un asambleismo estéril.

Monedero se despachaba hace unos días con aquello de “a veces nos parecemos a los que queremos sustituir” en un calentón de boca que, a pesar de venir del cínico que venía, no dejaba de estar justificado en la evolución de Podemos desde su prediseño, ajeno a un debate colectivo y público, y pactado entre los trotskos de Izquierda Anticapitalista y los tuerkeros, hasta su electoralismo absoluto, su desvergüenza ideológica y su capacidad para admitir a todo sujeto trepa y carente de escrúpulos morales, pasando por sus juegos de pactos oportunistas, sus variaciones programáticas al socaire de las encuestas  y su juego respecto a Ciudadanos, frente a los que ya representan la farsa de enfrentamiento que antes hicieron PP y PSOE. 

Del patético papel de enamorados representado por el hijo de un “tarjetablack”, Ramón Espinar (Podemos) con Inés Arrimadas (Ciudadanos), donde los periodistas hubieron de recordarles que tenían que marcar diferencias, a la negativa del señor Iglesias a compartir Chester con el paladín “ciudadanista” señor Rivera, vamos acercándonos a la vieja performance de enfrentamiento PSOE y PP.

Acabando con el asunto del señor Monedero sólo me cabe recordar aquella estrofa del sabio Enrique Santos Discépolo cantada por el eterno Gardel

"Fiera venganza la del tiempo, 
que le hace ver deshecho 
lo que uno amó... "


Sólo me cabe una duda: ¿quien tiene más fuerza y razón para declamarlo, Juan Carlos Monedero respecto a Podemos o estos frente al primero?

No se fíen ustedes del "postureo" calculado del NO PACTO. Las elecciones andaluzas y las municipales/autonómicas estaban demasiado cerca unas de otras. Si el PP no sufre una debacle total, cosa improbable pero no imposible, las elecciones no serán adelantadas respecto a noviembre en más de dos meses. Con el verano de por medio, podría mantenerse la interinidad de gobierno de los entes locales y autonómicos hasta septiembre. Entonces será cuando los partidos habrán de retratarse. Iremos viendo, según se acerquen las generales, de qué modo Podemos se reconvierte hacia el sentido de la gobernabilidad, acercándose al PSOE, y los ultraliberales Ciudadanos con pintas de modernillos, y mucho coqueteo con el fascismo patrio, harán lo mismo, hora al PP, hora al PSOE. Será entonces cuando entendamos mejor que en España más de 100 años de alternancia liberales-conservadores no es gratuita. De momento, "El Confidencial" ya anuncia el pacto de los claudicantes de la progresía. El artículo se titula "Bases de Podemos, IU y PSOE promueven un pacto de "frente amplio" contra el PP". No se sorprendan cuando vean que el PSOE alterna en una misma ciudad/pueblo o Comunidad Autónoma pactos con Podemos e IU por un lado y con Ciudadanos por el otro. E incluso cuando los pstoree a todos ellos y veamos que los cacareos de gallos de corral enfrentados por la tetosterona electoral se quedan en amancebamiento múltiple. Les sugiero que si andan ustedes con ganas de bloguear (¡viva la destrucción del idioma!) repasen dos artículos de este desaprensivo que les deja sus dolorosos partos desde hace años:
Si se los saltan, tampoco morirán entre terribles sufrimientos. Simplemente adelanto en ellos lo que les he anunciado un poco más arriba y está pasando. ¿Que tal lo de tragarse lo de PPSOE se queda en PP? ¿Bicarbonato?

Lo contrario, prolongar una situación de desgobierno o provocar una nueva llamada a las urnas sería no tan suicida para el PP y el PSOE como para Podemos y Ciudadanos. Para Podemos porque el tiempo corre en su contra y daría fuerza a la acusación del partido del gobierno y su Brunete mediática de que son antisistema. Justo lo que el partido de los círculos quiere demostrar que no es cierto, con su esfuerzo centrista. Para Ciudadanos porque estaría negando esa pátina de sensatez, moderación y diálogo que pretende transmitir.  

Si un aprendizaje cabe extraer de este época de operaciones de laboratorio político es que el concepto de soberanía popular y la autonomía de la política frente a los poderes económicos es una ficción. El poder del capital a través de los canales de formación de la opinión y troquelamiento mental destruye organizaciones políticas, con la colaboración interna, obviamente, y erige otras de la nada. Del fulgor y gloria de IU y UPyD hemos pasado a su ruina política, también por disparates propios, y de la más absoluta nada hemos pasado a formaciones con un 15% de expectativa de voto y líderes de cartón piedra pero muy telegénicos. Aquella frase de Alfonso Guerra, cuando sólo existía una televisión -«Prefiero un minuto de televisión que 100.000 militantes»- se ha vuelto profética, mucho más en una era de decenas de canales televisivos, Internet, prensa digital a mansalva, foros y redes sociales, con sus "community managers" profesionales y sus gregarios con trabajo de balde, ilusión a raudales y algunas ambiciones inconfesables.

En este escenario, el más inmediato, la persistente persecución de Podemos a su propio trasero ideológico, que está en Ciudadanos, muy bien podría acabar en una reedición del viejo bipartidismo PP-PSOE -coyunturalmente debilitado-, esta vez con escuderos.

Pero volvamos a la idea de los escenarios de la que empecé a hablarles hace muchos párrafos.

3.-Siempre hay una bala en la recámara del capital:
Habría un segundo escenario, el de la extensión “sine die” de la crisis capitalista, la cual incluso podría llegar a profundizarse en función de la evolución de la situación económica en países centrales como USA, Alemania y China, cuya desaceleración del crecimiento es ya más que palpable. Tengamos en cuenta que hasta el pasado febrero China era la mayor poseedora de bonos estadounidenses de deuda -acaba de ser superada ligeramente por Japón- y de una cantidad no desdeñable de la deuda europea. El efecto de que China vaya desprendiéndose de dicha deuda para contener el alza del yuan y las dificultades de recolocación de una deuda con intereses a la baja está por estudiar pero bien pudiera materializarse en una crisis de liquidez. A ello debiera añadirse la posibilidad de que las descomunales cifras de inyecciones de dólares en USA en el pasado y, menores pero que van a continuar manteniéndose en el tiempo -de euros en la UE-, hayan generado burbujas financieras que acaben por estallar más pronto que tarde.

Si este escenario de mantenimiento de la crisis mundial, tras un paréntesis de débil recuperación, que puede estar llegando a su fin (la caída de la confianza inversora en Alemania en Abril, la situación de la economía rusa y la rápida profundización de la crisis en países como Brasil o Argentina n o son datos positivos), se produce, estaremos ante un más que probable aumento de la desestabilización social y política derivada de un incremento de la depauperación de las condiciones de vida, el crecimiento del desempleo y la reducción de los salarios para la clase trabajadora.

En ese eventual marco económico, social y político el maquillaje “regeneracionista” y anticorrupción, destinado a aliviar tensiones sistémicas y a desviar la rabia social contra los efectos de la crisis capitalista sobre las clases trabajadoras, no funcionará porque enchironar a algunos políticos no da de comer a los sectores empobrecidos ni paga las hipotecas. Calienta pero no alimenta.

En esa circunstancia, la función de las nuevas ofertas políticas actuales bien podría ser la de actuar, a su pesar pues buscan la máxima “respetabilidad” institucional, como factores que incrementen la deslegitimación y desestabilización del sistema político, al evidenciar que no son fuerzas que vayan a mejorar la situación de las clases trabajadoras sino que pueden llegar a ser sus nuevos verdugos.

En el escenario hipotético  de profundización de la crisis, Ciudadanos podría actuar a corto plazo como profiláctico para una clase media que se conformaría, en un primer momento, con un cierto grado de “regeneración” política, al obtener las cabezas de unos cuantos “funcionarios” políticos del sistema.

Dado que hablamos de una crisis estructural del capitalismo, esas clase medias, desprovistas de una dominancia de la clase trabajadora y de las organizaciones de las que ésta carece hoy, se radicalizarán a medio plazo en sus posiciones políticas. Éstas no se inclinarán hacia un proyecto socialista puesto que intuyen que sólo en el capitalismo pueden subsistir, aunque no sea ante cualquier capitalismo sino ante determinado modelo de capitalismo. Ignoran que su evolución tiende a eliminarlas como superfluas y, cuando llegan a detectar su fin como clase, añoran el pasado y sobre él edifican su modelo social y político.

Puesto que la socialdemocracia ya no podrá ofrecérselo, porque el capital hegemónico no avanzará en la dirección de la reconstrucción del Estado del Bienestar sino de la selva, la clase media central (ejecutivos intermedios, profesionales independientes bien remunerados, sectores de la pequeña y mediana burguesía empresarial) podrían llegar a optar por un modelo político que defienda cierto nivel de protección social -corporatismo- y una negación de la democracia representativa como consecuencia de su hartazgo de lo que consideran culpa de los políticos respecto a su situación de clase. Serán la base activa de un proyecto ya abiertamente fascista, no simplemente populista en el que Ciudadanos ya no jugaría un papel más que subalterno o incluso marginal, dado que su perfil liberal le aleja de una oferta económica que proteja a las baqueteadas clases medias.

Los sectores de las clases medias en riesgo de descenso social que mantengan su apoyo a Podemos (parte de los profesionales y de la mal llamada clase media-baja, representada por segmentos en decadencia) experimentarán una contradicción entre cierta conciencia de depauperación social y de que la evolución del capitalismo se convierte en el enemigo de su supervivencia y la imposibilidad de asumir una conciencia de clase decisiva, capaz de trascender sus propios intereses para representar los del conjunto de excluidos por el capital. La naturaleza de unos estratos que perciben la precariedad pero no se consideran explotados y el hecho de que la conciencia de clase es siempre externa a la misma (a través de las organizaciones revolucionarias que hoy no existen) se lo impide. Las previsibles tensiones internas, que seguramente irán en aumento en el proceso de derechización de Podemos entre los sectores reaccionarios y de "izquierda" podemitas, provocarán un abandono de parte de dichos estratos sociales, que pueden experimentar un nuevo sentimiento de orfandad política a la búsqueda de representación.

Si se produjese un giro a la izquierda de Podemos, cosa harto improbable porque su necesidad de crecer electoralmente les modera a gran velocidad, dicha organización podría llegar a retener cierta base social y de voto entre la clase trabajadora pero, dado la dirigencia de Podemos representa ante todo los intereses de las clases medias que sienten su supervivencia amenazada, y son las que tienen expresión política y voz mediática, dicho sector popular quedará mudo, como hasta ahora lo ha estado durante todo el período de la crisis capitalista.

Por lo demás, ni las clases medias en riesgo de laminación ni la clase trabajadora aspiran a una sociedad que represente algo alternativo a un mejor nivel de vida y de consumo para unas y otra. Ello les unce al carro capitalista.

En cualquier caso, y ante la imposibilidad actual y a medio plazo de construir un proyecto de partido, una propuesta política, una capacidad de poner en crisis, no el sistema de partidos dentro de la estructura política de la democracia burguesa, sino el sistema capitalista, lo que se abre en el caso de profundización de la crisis económica y sistémica es una fosa entre la razón (1789) y la locura (1922 y 1933). Y el camino abierto hacia una nuevo fascismo que ya no vestirá los trajes SS de Hugo Boss sino los de un alternativismo que no les pertenece pero bajo el que se camuflan crecientemente. 

Lo que la izquierda deje vacío lo ocupará el fascismo. Un repaso a los años 30 en Alemania sería ilustrativo.

La decepción que Ciudadanos y Podemos pudieran dejar en ese escenario de corrupción galopante y crisis sistémica aún más profunda abonaría el perfecto escenario social para un mayor cuestionamiento al sistema de partidos. De la “regeneración” al rechazo, no a los partidos sino a la propia idea del sistema de representación. Puede que entonces veamos qué otras caras tiene "lo nuevo", se llame VOX o de otro modo.

4.-A falta de propuestas alternativas, una inmediata y personal
Seguramente, en medio del momento preelectoral y tan falsamente presentado como crítico, a muchos de ustedes les asalte la “urgencia” del “sí, lo que usted quiera contarme pero ¿qué haría ante las próximas elecciones municipales y autonómicas?”

ABSTENERME. Esa es mi respuesta. No el voto en blanco, ni nulo, que es la eterna cantinela de los que sólo censuran el sistema electoral, a lo sumo el régimen de partidos, pero balan como borregos ante el sistema económico que sustenta el cretinismo parlamentario, la democracia burguesa y, como mínimo, el circo electoral que nos ofrece como farsa el capital para entretenernos.

A lo largo de mi vida me he abstenido algunas veces más de las que he votado. El derecho al voto no puede convertirse en una obligación que tape la boca y la razón de protesta del abstencionista. Ese es el discurso de los lacayos con alma de súbditos antes que de sujetos soberanos cuya decisión de votar o no no puede depender sólo del forceps prediseñado sino también del sujeto y sus circunstancias. Someterse a ese tipo de chantajes es ruin. Nuestra palabra, la de todos, es parte del carácter inteligente y autónomo del ser humano y condicionarla a meter o no una papeleta en una urna es un discurso propio del poder y de sus siervos.

Si la democracia se limita a votar cada cuatro años a unos partidos, algún referéndum y a hacer uso de la participación digital, controlada por quien determina cuál es la pregunta, y manipula incluso el resultado final, es una vulgar patraña.

Ejercer la democracia es opinar todos los días, no ser multado ni encarcelado por hacerlo, desafiar ese riesgo, decidir mucho más allá de lo meramente institucional, plantearse no hacerlo, ser respetado sin críticas absolutistas se vote o no, comprometerse o no en otros muchos ámbitos que el de acudir a las urnas, opinar, y, sobre todo, ejercer la libertad de ser más allá de votar o no en unas elecciones. El resto es plebiscitar un sistema determinado de control social y político.

Y ahora voy a explicar porqué me voy a abstener en esta ocasión.

¿Recuerdan ustedes lo que decía la reforma del artículo 135 de la Constitución, que nos endosó el ex Presidente Zapatero, ese que tanto le gusta al señor Iglesias? Se lo voy a recordar yo

1. Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria.

2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros.

Una Ley Orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio presupuestario.



La actual situación económica y financiera no ha hecho sino reforzar la conveniencia de llevar el principio de referencia a nuestra Constitución



3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito.



Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.



El volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas en relación al producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.



4. Los límites de déficit estructural y de volumen de deuda pública sólo podrán superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado, apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados.



5. Una Ley Orgánica desarrollará los principios a que se refiere este artículo, así como la participación, en los procedimientos respectivos, de los órganos de coordinación institucional entre las Administraciones Públicas en materia de política fiscal y financiera. En todo caso, regulará:



a) La distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas Administraciones Públicas, los supuestos excepcionales de superación de los mismos y la forma y plazo de corrección de las desviaciones que sobre uno y otro pudieran producirse.



b) La metodología y el procedimiento para el cálculo del déficit estructural.



c) La responsabilidad de cada Administración Pública en caso de incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.

6. Las Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus respectivos Estatutos y dentro de los límites a que se refiere este artículo, adoptarán las disposiciones que procedan para la aplicación efectiva del principio de estabilidad en sus normas y decisiones presupuestarias.

Esto para quienes intenten colar el camelo de alguna syrizada o “rescate ciudadano”. Cuiden sus traseros, si su “ilusión” consigue sustituir la sodomización que el PP ejerce por otra pseudoprogre.

Bueno, pero como vamos a ganar las elecciones en noviembre, derogaremos ese artículo. La estupidez humana carece de límites, como el universo, como bien dijo Einstein.

En primer lugar para reformar la Constitución, aunque sea en un solo artículo, se requiere de 3/5 partes del Congreso o, lo que es lo mismo, de al menos 210 diputados. En el caso del Senado, son necesarios al menos 159 senadores. ¿De verdad creen ustedes que la composición futura de las dos cámaras facilitará la obtención de esas cifras? ¿En qué país creen que viven? Pero incluso si existiera numéricamente esa cifra que lo hiciera posible, creen ustedes que los partidos encargados de llevar a cabo tal derogación la aplicarían? Saben ustedes que ni Podemos, ni el PSOE, ni tampoco IU se han comprometido hasta hoy en abolir la LOEPFS (Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Fiananciera)? Les sugiero que lean el contenido de esta ley que les he puesto en el enlace y se empapen en ella porque es la que desarrolla el reformado artículo 135 de la Constitución -con el voto de PSOE y PP- del que antes les he hablado. 

Por otro lado, si en alguna esfera es especialmente notoria la pérdida de soberanía nacional de los países de la UE es en la económica. La Comisión Europea y el BCE definen los marcos y límites del juego económico en cada país. Ellos, junto con el FMI, determinan las políticas anticrisis y de austeridad que los países aplican con un margen de maniobra prácticamente inexistente en tanto que se pertenezca a la UE y el euro y se admitan las reglas del “juego democrático-burgués”. Y si no que no se lo pregunten a Syriza, sus políticas de privatizaciones, sus más que “pobres” medidas antiausteridad, su amnistía fiscal a los grandes defraudores y la propuesta de Varoufakis de crear un “banco malo” para absorber los activos tóxicos. ¿Les son familiares las dos últimas medidas?

Cuando las soluciones, siquiera coyunturales, son aplicadas lo mismo desde la derecha más reaccionaria que desde la pretendida izquierda, es que la segunda no se comporta como tal. El sacrificio del hamletiano Varoufakis, que dudaba entre aprovechar el momento para poner en jaque al capitalismo europeo o ayudarle a salir de su crisis, destituido de su papel de interlocutor en las reuniones con los acreedores del FMI y de la UE, rol que ahora asume el propio Tsipras, deja claro cuáles son los límites de acción para las opciones reformistas en los países mediterráneos; en realidad de cualquier país que no sea la propia Alemania. Si alguien cree que cambiando de marca en los gobiernos va a cambiar la orientación de sus políticas económicas demuestra palmariamente que ilusión viene de iluso...o de cínico.

Participar hoy en el simulacro político que representa el juego electoral es simple y llanamente complicidad. Me preocupa especialmente cuando ésta la ejercen las víctimas de la crisis capitalista, aunque entiendo la necesidad psicológica de creer en una salida al dolor de sus vidas cotidianas. Pero no deja de ser un asunto de fe y una mentira, dos conceptos que con harta frecuencia suelen ir juntos porque la fe no es otra cosa que una esperanza, sin datos objetivos reales en que asentarse, en que las cosas serán diferentes a como son en realidad. Si hay una salida a la opresión de clase, la explotación y la pobreza hoy que los parlamentos han perdido cualquier posibilidad mínima de ser mecanismos de transformación social, si es que alguna vez hubo una por pequeña que ésta fuera, no pasa ya por la acción política legal y respetuosa de las reglas del juego.

Una parte de ustedes dirán que mi comportamiento electoral no ofrece alternativas. ¿Acaso esperan ustedes que las propuestas emerjan desde lo individual cuando lo colectivo no las ofrece? ¿Niega eso la legitimidad de la crítica o la posibilidad de que el diagnóstico sea certero? También me reprocharán que con mi abstención favorezco la continuación del PP en el Gobierno. ¿Prefieren ustedes una des-”ilusión”, mayor que la del segundo gobierno Zapatero, con un gobierno “antiausteridad” que continúe con la misma, por mor del poder del capital y de la UE, y que, tras su descrédito, abra el camino a una opción abiertamente fascista como depositaria de una rabia incrementada y, desde hace mucho tiempo, desviada hacia donde no se cuestione el capitalismo? Yo por mi parte no voy a ser cómplice de esta pantomima electoral y mucho menos del descrédito al que las opciones antiausteridad van a someter a la idea de izquierda a partir de las banderillas, los rejonazos, el estoque y el descabello a lo PP a la clase trabajadora. Lo mismo el "quedar para septiembre" les ayuda a reflexionar sobre para qué sirve tanta moderación y viaje al centro.

No, no soy ningún purista del todo o nada, cómodamente instalado en ningún sillón, sino alguien hastiado de que cuando “la indignación” ha tomado forma política haya acabado convertida en permanente carrousel de rebajas oportunistas para alcanzar el gobierno. Para ese viaje no hacen falta tantos disfraces. Algunos ya conocimos eso en la transición política. Sólo que entre ese momento y el actual hay una enorme diferencia. La clase trabajadora no había sufrido entonces tal nivel de agresión ni de lejos. Pues bien, cuando el capitalismo ha vuelto a niveles de agresión contra los asalariados que recuerdan los tiempos dickensianos, lo que nos ofrecen como alternativa los llamados progresistas o antiausteridad es un eterno viaje al centro.

Pero hombre, ¿se va usted a abstener ahora cuando en las pasadas elecciones europeas de hace un año pidió el voto para IU? SÍ y por muchas razones.

No voy a dar mi voto a Podemos ni al PSOE a través de una IU que acepta converger con una única condición: hacerlo con sus siglas.

La reacción de la dirección de IU frente a su intento de fagocitación por Podemos se ha limitado al mencionado intento de salvar las siglas. El Manifiesto “la militancia con Cayo” (Lara) es una penosa muestra de claudicación e indefinición ideológicas y cobardía políticas, bajo la aparente contundencia de la nada: esconderse tras un coordinador general cuya reacción antiPodemos ha sido tímida, sin duda por estar en minoría dentro del Comité Federal de una IU saboteada, entre otros, por una dirección del PCE entregada a la supervivencia profesional de su cúpula transmigrando a Podemos.

Si dicho Manifiesto hubiera querido ser realmente una oportunidad frente al giro derechizado, ciudadanista y desnaturalizado que ha significado su entrega a los Ganemos y Ahoras varios y a candidatos como Luis García Montero, que propone pactos postelectorales con Podemos y el PSOE, habría planteado la urgencia de una Conferencia extraordinaria de IU que diese lugar a una reorientación política, un giro a la izquierda y hacia la clase trabajadora, la necesidad de plantear una ruptura con sus sectores más entreguistas a esa pandilla de aventureros y de sepultureros de las ideas de izquierda llamada Podemos y otros ciudadanismos desclasados. Todo ello junto con una definición clara de cuál es su política de alianzas, con quienes y en qué se basa.

No voy a votar a una IU que mantiene en su dirección a sujetos como Manuel Monereo, un auténtico caballo de Troya al servicio de Podemos.

No voy a votar a una IU que va con Podemos en 10 capitales de provincia, que se disuelve en confluencias ciudadanistas con podemitas o sin ellos  y que para el Ayuntamiento de Madrid desconozco si apoya una o dos candidaturas (Raquel López-IUCM o Ahora Madrid,) según qué instancias y dirigentes de IU se pronuncien al respecto. 

No voy a votar a una IU que tiene por candidato a Presidente de Gobierno a un pinchaúvas (Alberto Garzón), profesional de la política del estilo de los fabricados en serie por el marketing político (joven, modernillo, neutro, "prudente", como le gusta decir a las señoras de derechas,...) que sigue empeñado en converger y entenderse con los podemitas a toda costa. No intenten darme lecciones aclaratorias o se las devolveré yo ciento por uno.

IU es una opción socialdemócrata. No considero el término socialdemócrata como un insulto que arrojar a nadie, aunque creo que ya no hay espacio para la socialdemocracia porque el Estado capitalista carece de herramientas de intervención económicas.

Dicho esto, siempre que he votado a IU ha sido contra el PSOE porque éste último es la entrega más indecente de la clase trabajadora al capital. Cuando no lo he hecho, me he abstenido o he votado una candidatura comunista.

Esta vez no votaré tampoco a una organización comunista. Serán pocas las que se presenten a estas elecciones del 24-M y, por otro lado, creo que son muy conscientes la mayoría de ellas de la camisa de fuerza que representa el sistema electoral en el camino hacia una ruptura con el capitalismo.

Habría apoyado esta opción si los grupos comunistas hubiesen querido avanzar hacia una unidad orgánica, a partir de un debate ideológico útil y leal, sin trampas fundamentalistas que impidiesen el encuentro, y en base a una voluntad de construcción.

No es cosa de un día lograr dicha unidad pero han dispuesto de 8 años desde el inicio de la crisis capitalista para avanzar en esta dirección. El resultado de no hacerlo ha sido el de que hoy la mayoría de esas organizaciones son mucho más minúsculas, sufren una creciente perplejidad ante una realidad que hace mucho no comprenden, más allá de un diagnóstico más o menos correcto de la parte económica de la crisis capitalista, y un doctrinarismo y dogmatismos de museo que no puedo compartir. El marxismo no es eso y el horizonte comunista, si no reverdece, se irá alejando más y más, justo cuando es más necesario.

Por eso y por mucho más, el 24-M me iré a hacer senderismo, si no me rompo antes una pierna.

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