27 de abril de 2014

JUAN PABLO II: SANTIFICACIÓN Y MILAGROS “OLVIDADOS”

Rubèn Ramos. alizorojo.com

Para alguien que batió los récords históricos de audiencias generales (1160), de sínodos (30 entre ordinarios, extraordinarios, especiales y de de obispos), de ceremonias de beatificación (147 para proclamar 1338 beatos), de canonización (51 para hacer 482 santos), de consistorios (9 para imponer 231 cardenales), de asambleas plenarias del colegio cardenalicio (6), de visitas oficiales (38), de audiencias con jefes de Estado (737) y con primeros ministros (245), resulta poco menos que vergonzoso que lo santifiquen por dos “realty show” de sanación, (uno post mortem), montados por los mercaderes del Vaticano. 

Ciertamente, no es algo que me importe. Como seguramente tampoco a millones de los que no confunden fe con estupidez. 

A quienes insisten en seguir confundiendo una cosa con la otra, Nietzche los llama “corrompidos”: “Aquéllos que cuando eligen, prefieren lo que les es perjudicial” (El Anticristo). Y nada más perjudicial para la fe que la Iglesia y Juan Pablo II.

Y esto, sí me importa. No sólo por la fe (como necesidad de la naturaleza humana), sino por los hechos que comprometen su falsificación. 

Pedofilia y santificación
El 28 de noviembre del 2010, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara-México, la periodista mexicana Carmen Aristegui hizo público su libro," Marcial Maciel: Historia de un criminal", editado por Grijalbo.

El libro da cuenta de la vida de “eucaristía” que vivió el sacerdote Marcial Maciel. Sólo que para éste, la transubstanciación del vino y del pan en la sangre y cuerpo de Cristo tuvo un contenido y un sentido más utilitario y práctico, al mismo tiempo que ruin y perverso: cientos de niños, incluyendo sus propios hijos, sistemáticamente violados y vejados, mancillados en sus dignidades, destruidos en sus identidades. 

Maciel fue un típico confesor de esos que entran a las casas a manipular las conciencias de las mujeres y algo más. A los 56 años, con un largo recorrido por la morfina y otras drogas, pedófilo empedernido, cínico y estafador, engañó a una madre soltera mexicana de 19 y la hizo su mujer aprovechándose de su condición humilde. La engañó casi 30 años inventándose nombres falsos. Con uno de esos inscribió al hijo de la mujer y a los otros dos que tuvo con ésta. Al adoptado y al mayor de sus hijos, los violó sistemáticamente y sometió a las más aberrantes prácticas sexuales desde los seis años. Paralelamente, en España, engañó a otra mujer con la que tuvo una hija. Usted puede acceder a sus testimonios en: lauracampos.wordpress.com/?s=carmen+Aristegui

En el contexto de lo que han sido las sucesivas denuncias sobre pedofilia a lo largo de lo que va del presente siglo, tanto en Europa como en EEUU, la aparición del libro podría no ser sino un ladrillo más en el enorme muro de las aberraciones sexuales de curas y monjas. 

Aquí, aparte de subrayar que se trata de un libro que condensa una prolija investigación de su autora durante más de diez años de seguimiento de los hechos y de los actores clave implicados, interesa relevar su entronque con la moral en la que se ceban sacerdotes y monjas de todas jerarquías. Moral que encuentra sus orígenes en el judaísmo y que necesitó de la transposición cristiana para asegurar su institucionalización corporativa como Iglesia y para poder expandirse en el mundo como moral judeo-cristiana en su versión católica y romana. 

En este sentido, poner al descubierto los vicios y perversidades que vertebran a la curia del catolicismo papal, no es ninguna novedad. Lo que llama la atención es que tras más de dos mil años de saberse cuán inmoral es la jerarquía que gobierna el Vaticano y toda su Iglesia, desde los más altos niveles de gobierno hasta el cura de pueblo, aún haya sobre la tierra millones de seres “corrompidos” que avalen la santificación de la pedofilia y sus aberraciones, pisoteando la fe. 

Y es que no sólo se trata de Marcial Maciel a quien protegió Juan Pablo II según el propio Joseph Ratzinger que lo sucedió en el Papado como Benedicto XVI. Tampoco es el único protector que, “a sabiendas”, se identificara con la pedofilia y rechazara rabiosamente la homosexualidad. 

Lo que ocurre es que el escándalo de Maciel en México y España, el de Fernando Karadima en Chile, el de los violados de toda Europa y Norteamérica que tuvieron el coraje de pronunciarse, así como el descubrimiento de los círculos de pedofilia, tortura, esterilización; trata de niños; comercio de órganos, en Canadá y otros lugares, sucedieron durante el tiempo en que Juan Pablo II ejercía el Pontificado de la Santa Madre Iglesia, todo amor y pureza. Durante ese tiempo, se la pasó lanzando invectivas contra los gays, el control de la natalidad, el aborto, la planificación familiar. 

La ONU, por su parte y también “a sabiendas”, esperó a que se muriera y que su sucesor renunciara para sacar un pronunciamiento “sugiriéndole” al Vaticano la conveniencia de que para el 2017 empiece a emitir los informes correspondientes a todas las atrocidades cometidas por la Iglesia durante su historia negra. Nadie duda que no lo hará. Mucho menos cuando 27 años de esa historia le corresponde al ahora San Pablo Il. Lo que es de esperar, es que para entonces Joseph Ratzinger o Benedicto XVI, que supo no sólo secundar al santo, sino compartir con él todas las monstruosidades, haya sido también santificado o por lo menos entrado en carrera. Total uno y otro actuaron en nombre del “magisterio de la Iglesia Católica, la dignidad de la persona humana y el ejercicio de la libertad religiosa”.  


De peregrino de la muerte a santo
No fueron sólo los crímenes de pedofilia y demás perversidades con los niños de todo el mundo en manos de curas y monjas los que hacen a Juan Pablo II merecedor de la santificación que otorga esa institución llamada iglesia y que está cada día más corroída en sus cimientos por el peso de sus crímenes y atrocidades. Hay que sumarle las guerras y los genocidios que alentó con su voz y su acción, cual peregrino de la muerte. Ocurrió en el contexto de la globalización impuesta por las élites del poder mundial y administradas a su turno por las duplas anglo-norteamericanas Reagan-Tatcher, Bush (padre)-Major, Clinton-Blair, Bush (hijo)-Blair. 

Juan Pablo II, poseído de un anticomunismo visceral, apuntaló muy bien a la caída del orden soviético, y a la sucesiva construcción del nuevo orden mundial bajo la hegemonía judío-norteamericana. Antes lo había hecho Pío XII, después de la II GM. Pero Juan Pablo II fue además un infatigable reconstructor de la estructura corporativa de la iglesia, un tanto remecida en sus cimientos por el Concilio Vaticano II que promovió Juan XXIII.
  
Aún cuando declarara que se trataba de un concepto anacrónico, nadie concretó de manera tan certera como Juan Pablo II el concepto de “Guerra Justa” (regular el derecho a la guerra, en la guerra y después de la guerra). Y aunque Bush (hijo) se lamentara no haber podido discutir con Juan Pablo II los alcances de esa noción que argumenta sobre la licitud de hacer la guerra para los cristianos y es además parte del derecho internacional que franquea el terrorismo de Estado, lo cierto es que cada uno de estos dos genocidas hizo lo que le correspondía para llevar a cabo las limpiezas étnicas y religiosas en Europa, África, América latina, Asia. En la realización de los genocidios que le son consustanciales, coincidieron plenamente los propósitos geopolítico-militares, económicos, e ideológico-religiosos. 

Juan Pablo II tuvo sumo cuidado en elegir y jerarquizar los lugares que “visitó”,  a quienes debía dirigirse para sensibilizar o comprometer, con quiénes se tenía que entrevistar para convencer o imponer, qué cosa leía para enardecer a los “corrompidos”, a quienes repartía besos. 

1. Así ocurrió en el genocidio en Ruanda, donde desde 1900 la iglesia católica alentó el enfrentamiento entre “tutsis” (10 % de la población ) y “hutus” (90%). Los primeros considerados como no cristianos, anti-blancos, mentirosos, inteligentes y arteros; y los segundos como trabajadores, dóciles, amigos del blanco. En 1994, tras la visita de Juan Pablo II, miles de tutsis entre hombres, mujeres y niños de diferentes edades fueron masacrados, descuartizados, violados, degollados en una centena de iglesias católicas administradas por monjas y curas incluyendo obispos y otras jerarquías. No hay que olvidar que desde sus inicios la iglesia católica tuvo el monopolio absoluto de la enseñanza, logrando multiplicar la formación de abates y seminaristas “hutus”, y consagrar a Ruanda como el “reino de Cristo”. La conversión obligada al catolicismo de hutus y tutsis se volvió persecutoria, pero los tutsis siempre se resistieron. Hacia 1960, la vicaría ruandesa redactó un manifiesto según el cual los tutsis fueron declarados intrusos llegados del Nilo, a donde debían regresar. Se inició así la cacería de tutsis (agricultores) por los hutus (pastores).

En 1997, una comisión parlamentaria belga sobre la base de testimonios recabados  acusó directamente a la Iglesia católica y a sus sacerdotes, obispos, arzobispos, abates, curas, misioneros, miembros del Opus Dei de complicidad, pasiva y activa, en el genocidio de 1994.Todo bajo el atento y cómplice seguimiento del Papa Juan Pablo II.

Otra investigación independiente demostró que más de mil machetes utilizados en las masacres de tutsis fueron comprados y distribuidos por Caritas-Ruanda en 1993.

2. En Zagreb, la capital de Croacia católica, ocurrió otro genocidio. Esta vez Juan Pablo II acudió a los croatas católicos conducidos por curas de distintas jerarquías y a monjas. Se trató de continuar el genocidio que tras la II GM instrumentalizó la iglesia de Pio XII de la mano con la CIA. En esta oportunidad, papel relevante le tocó al sacerdote Aloysius Stepinac, que llegó a ser obispo, después cardenal y murió de una rara enfermedad contraída por la ingesta de carne humana. Stepinac fue elevado a la categoría de beato por Juan Pablo II en octubre de 1998. 

Por su parte Benedicto XVI, en un alarde de cinismo corrupto, diría en 2011 durante su visita de control de daños a Croacia, que Stepinac “supo resistir a todo totalitarismo, haciéndose defensor de los judíos, los ortodoxos y todos los perseguidos en el tiempo de la dictadura nazi y fascista, y después, en el período del comunismo, abogando por sus fieles y especialmente por sacerdotes perseguidos y asesinados”. Lo que olvidó, es que Stepinac dirigió las hordas de clérigos católicos para las matanzas y descuartizamientos de ortodoxos, judíos, gitanos, marxistas, bajo el terror de los “cruzados ustashi”. 
Para mayor información se puede consultar: http://historiayverdad.org/El-Caso-Stepinac-Yugoslavia.pdf

 3.   En marzo de 1983 Juan Pablo II llegó a Nicaragua invitado por el Gobierno del Frente Sandinista. Un día antes de su llegada los mercenarios armados y pagados por EEUU, habían masacrado a 17 jóvenes nicaragüenses de diferentes edades. 

Durante la misa que ofreció el Papa en la Plaza de la Revolución presidida por las imágenes del General Sandino y del Comandante y fundador del FSLN, Carlos Fonseca, las madres de esas 17 víctimas del odio y del terror norteamericano para destruir la revolución, hicieron llegar sus voces pidiendo una oración por la paz a quien creían estar autorizado para hacerlo. Juan Pablo II simplemente las ignoró. Tenía claro que su propósito era el mismo que el que lo había llevado a Polonia en 1979 para apoyar la “lucha no violenta” contra el régimen comunista en toda Europa Oriental. El mismo propósito que lo llevó a México para articular la ofensiva de recuperación confesional del único país que tenía una constitución anticlerical. 

En Nicaragua, se trataba de desestabilizar la revolución sandinista empezando por atacar a los sacerdotes de diferentes órdenes religiosas que integraban su gobierno. Sólo lo pudo hacer con Ernesto Cardenal, pero su aparato de publicidad se encargó de hacer que el reproche y la actitud inquisistorial se divulgara por el mundo entero aprovechando que se trataba de un sacerdote y poeta conocido internacionalmente. Lo segundo era enfrentar al pueblo con los dirigentes de la revolución y aquí sus asesores y él propio Juan Pablo II se equivocaron diametralmente. Atacar el poder popular, negar la iglesia popular, proclamar una sola fe, un solo Dios, un solo pueblo, un solo bautismo, cuando en nombre de ese Dios y de esa fe se asesinaba jóvenes, se secuestraban mujeres y niñas, se destruían comunidades, se atacaba una revolución que había surgido contra una feroz dictadura que también decía lo mismo, rebasó la tolerancia de las 700,000 almas que colmaban la plaza de la revolución. Estas  empezaron a hacer sentir su voz de protesta  al grito de ¡Queremos la paz! Cual maestrito feudal, el Papa ordenó silencio y el pueblo lo dejó solo. No terminó la misa y Monseñor Obando, que sabía de antemano el propósito de su amo y venía preparando el terreno desde el mismo día del triunfo sandinista, se lo llevó presuroso al aeropuerto. Trece años después, en 1996, Juan Pablo II volvió a Nicaragua para “vengarse de las injurias” tal como manda la “guerra justa”

No diré más por ahora y por cuestiones de espacio. Lo que queda claro es que la Iglesia, una vez más, está cumpliendo con el rito de la falsedad que acredita su nefasta historia. Desde su elección como Papa, Karol Wojtyła fue una falsificación para la fe. Esta tergiversación, aunque funcional para el orden imperial de muerte y destrucción que comparten por igual OTAN, ONU, Vaticano, CIA, Pentágono, no nos hará olvidar los millones de engañados y asesinados de todas las razas y edades en todo el mundo. Ellos serán siempre una realidad que ninguna santificación podrá desclavar. 

23 de abril de 2014

LA VIOLENCIA DE LOS FASCISTAS DE “LA BANDERA NEGRA” (RICARDO SÁENZ DE YNESTRILLAS) AL SERVICIO DE LA POLICÍA EN LAS MARCHAS DEL 22-M COMO SÍNTOMA

Tomado del blog personal del fascista Sáenz de Ynestrillas
Por Marat

1.-Conozcamos los hechos:
La información que van ustedes a conocer puede haberles llegado parcialmente a través de alguno de los textos que les iré exponiendo. Incluso puede que haya tenido acceso a todos ellos pero estoy seguro de que, en la inmensa mayoría de los casos, habrá sido como piezas de un puzzle que aquí intentaré completarles lo más posible hasta el punto en que ustedes puedan hacerse una composición de lugar y adquirir criterios por sí mismos. 

Estoy convencido de que los aspectos que detallaré sobre infiltraciones o intentos de infiltraciones de grupos fascistas en la protesta social y sobre su posible papel como agentes provocadores al servicio de las cloacas del Estado capitalista y de sus aparatos represores no son sino la punta del iceberg en el que el grupo “La Bandera Negra” podría ser sólo uno de tantos.

Creo, sin embargo, que si nos detenemos sólo en los hechos, en el detalle de la trama fascista destinada a reventar la manifestación culminante de las Marchas del 22-M estaremos, como tantas veces sucede, tomando el rábano por las hojas y muy lejos de comprender el trasfondo, las implicaciones que los hechos en sí tienen, la tendencia de futuro que señalan y los factores que han posibilitado estos hechos. Me propongo en la analizarlos en la segunda parte de este texto. 

El 23 de Enero pasado, el militar en la reserva Antonio Maira, hombre de izquierdas y Presidente del Colectivo Anemoi, una organización de militares demócratas, republicanos y de izquierdas, denuncia el intento de penetración o infiltración en dicho grupo de un grupúsculo fascista llamado “La Bandera Negra” o simplemente “Bandera Negra”.

Antonio Maira publica su denuncia a través de un artículo en rebelion.org, titulado: “La extrema derecha y “las tramas negras” intentan infiltrar a Anemoi” . Dicho artículo ha sido eliminado de la base de datos y de las entradas de dicha web. Desconozco si a petición del propio Antonio Maira o del propio colectivo editorial que dirige rebelion.org.  Ustedes mismos pueden intentar encontrar dicho artículo a través de cualquiera de los buscadores de Internet al uso y comprobarán que invariablemente dan con un mensaje que dice algo así como “noticia inexistente”. En todo caso, este hecho es altamente significativo, si bien no es claro de qué. Me pregunto si tiene algo que ver la deriva que cada vez más personas van constatando respecto de dicha web. Yo mismo ya la viví hace mucho tiempo cuando uno tras otro mis artículos eran rechazados sin explicación alguna. De cualquier modo, ellos conocen el motivo y yo también. 

No obstante, no siempre todas los rastros son eliminados. Existe un documento en pdf que recoge el mencionado artículo sobre el intento de infiltración de “Bandera Negra” en el Colectivo Anemoi. Cabe también preguntarse por qué rebelion.org no lo ha hecho desaparecer de Internet. Las especulaciones pueden ser varias pero no es mi intención entrar en ellas. 

En cualquier caso, el artículo tiene el siguiente enlace: http://www.rebelion.org/noticias/2014/2/180776.pdf. Les sugiero que lo lean detenidamente y -traten de hacer abstracción de lo que parece una intrincada película de espías con algún “detalle” un tanto bizarro- y saquen sus propias conclusiones porque es sumamente interesante el mecanismo que determinados grupos de la extrema derecha emplean para penetrar organizaciones de izquierdas.

A lo largo de este artículo ustedes se van a encontrar una serie de links que son absolutamente imprescindibles para que entiendan de qué les hablo. Sólo si leen de modo completo los contenidos de los mismos podrán seguir el presente texto.

Comprobado el intento de infiltrar al Colectivo Anemoi por parte de la organización “Bandera Negra”, el 7 de Febrero pasado, sólo 15 días después de la denuncia efectuada por Antonio Maira, el digital Público y la web La República publican un artículo titulado “Ynestrillas se vuelve ‘rojo’ y crea el grupo “La Bandera Negra”. En realidad, en lugar de rojo debiera decir “negro”, por la analogía de su enseña con los colores empleados frecuentemente por anarquistas e insurreccionalistas.

El 8 de Abril, el blog “El noticiero de Navaluenga” publicaba un interesantísimo artículo con el título “El 22M La Bandera Negra de Ynestrillas infiltró a varios de sus integrantes en una columna de veteranos del ejercito”.

En él se informaba de que más de una docena de miembros del grupo de extrema derecha “Bandera Negra” se infiltraron en la convocatoria que hicieron ex militares de cuerpos especiales del ejército español para sumarse a las Marchas del 22-M. En este caso “Bandera Negra” parece haber actuado como bandera de conveniencia porque, introdujo a miembros de Falange y de otras organizaciones de extrema derecha en la comitiva que acompañaba a los militares. 

Entre quienes se habían introducido en el grupo de veteranos del Ejército se encontraba Jorge de la Viuda, que ya había intentado penetrar al colectivo de ex militares Anemoi, tal y como afirma su dirigente Antonio Maira en el citado artículo de rebelion.org. Jorge de la Viuda sería detenido el 5 de Abril por los incidentes del 22-M, actuando como abogado defensor del mismo Sáenz de Ynestrillas

Convendría preguntarse porqué en dos ocasiones las infiltraciones, la primera fallida, la segunda lograda, se intentan en grupos de ex militares. Sobre esta cuestión volveré más adelante pero les recomiendo encarecidamente que lean al completo el artículo que les he enlazado del “Noticiario de Navaluenga”.

En relación con Jorge de la Viuda, activista de “Bandera Negra”, que se jacta de no tener nada que ver con el fascismo, algunos medios informan de su pasado político reciente como jefe territorial de Sindicato Español niversitario (SU), de ideología falangista, hasta 2013.

A Jorge de la Viuda el “Noticiario de Navaluenga” le vincula políticamente y por amistad con un sujeto que se hace llamar “Tomas Bor”, seguramente nombre supuesto, uno de los oligofrénicos de la extrema derecha que asaltaron la librería Blanquerna el 11 de Septiembre del pasado año en Madrid, dentro de la espiral anticatalana alentada y alimentada por el PP y por el Gobierno de este partido. El tal Tomas Bor seguramente sea el sobrenombre de alguno de los detenidos que aparecen mencionados en esta noticia.

Pues bien, de nuevo el “Noticiario de Navaluenga” nos aporta una inestimable información y nos muestra al tal Tomas Bor en acción en fotografías y vídeos en los que ejerce la violencia al final de las Marchas del 22-M. Por cierto, la “bandera negra” ondea en diversos momentos durante los incidentes.  

Los organizadores de las Marchas del 22-M, en rueda de prensa posterior a la represión de la manifestación en Madrid, tras denunciar que ésta fue un montaje policial se preguntaban de dónde salió un grupo de personas "con una bandera negra grande que no había estado antes en la manifestación" y que bajó corriendo por calles aledañas a Colón.

Estoy plenamente convencido de que en próximos días continuará saliendo información que desvele la implicación directa en el papel de provocadores al servicio de la represión policial de esta basura fascista de los Ynestrillas boys y su asquerosa Bandera Negra a los que hemos de barrer de la calle y del mapa.

2.- Y ahora vayamos más allá de los hechos:
Infiltrarse en un grupo de militares o ex militares es la decisión natural de cualquier grupo fascista. La Patria y su unidad parecen ser elementos facilitadores y la obediencia de lo militar a la autoridad crea  una cierta expectativa de buena acogida. 

En Anemoi esos previos no funcionaron porque su carácter de izquierdas diluye, en cierta medida, los dos elementos facilitadores. 

En el caso de “Veteranos por la Justicia y la Democracia” es muy posible que la infiltración de “Bandera Negra” tuviera muchas menos dificultades. Si se toman ustedes la molestia de leer su convocatoria de cara a las Marchas del 22-M verán que hay de todo y de lo de democrático no demasiado. Si aún tienen ganas de saber más y se preocupan de ver quién convocó dicho evento en Facebook, verán que lo democrático quizá le venga más que grande. En definitiva, puede que los ex militares de “Veteranos por la Justicia y la Democracia” fueran una buena casa de acogida para los "Bandera Negra". Las imágenes que pongan por ahí de Hugo Chávez o del Ché es muy posible que no sean otra cosa que lo que en el arte de la guerra se denomina como “tácticas diversivas”.

La más que evidente conclusión sobre los hechos mencionados en la primera parte de este artículo es que la “Bandera Negra” de Ynestrillas es violencia de “falsa bandera” utilizada por las cloacas del Estado capitalista para justificar la represión sobre la manifestación del 22 de Marzo en Madrid.

El Ministerio del Interior ha llegado a acusar a grupos de izquierda independentista -justo los que le vienen bien en el contexto del proceso soberanista catalán-, después anarquistas e insurrecionistas (cuando en las fotografías publicadas en las redes sociales empezó a parecer esa extraña bandera negra que no se sabía de dónde había salido). Los anarquistas siempre vienen bien, y lo facilitan por su modo de ir a su bola en un marco más amplio -sobre todo en el que no son hegemónicos- para ser utilizados como cabeza de turco ante cualquier acción que convenga al poder. Sería deseable una respuesta más activa por su parte para desenmascarar la mentira que intenta echarles tierra y condena encima.

En ninguna manifestación del 15-M ni de ninguna movida indignada se produjo una provocación tan evidentemente destinada a provocar una intervención policial ni con tanto éxito. En la manifestación de La Castellana de los mineros del 10 de Julio de 2012, inicio de la recuperación de la conciencia de clase en la protesta social, y en la del 22 de Marzo de este año, sí que fue evidente esa confluencia entre violentos y policías. Yo nunca he intentado justificar la violencia revolucionaria bajo el falso discurso de “violencia defensiva” vs. “violencia ofensiva”. Creo que el capitalismo sólo caerá a través de la violencia revolucionaria y pienso que ésta debe ser organizada, consciente, disciplinada, dirigida por una organización de los trabajadores. Y, además, creo que ésta no es imposible ni tiene porqué estar destinada al fracaso, sobre todo si tenemos en cuenta los acontecimientos mundiales de los últimos años. 

Pero creo que entre el ghandismo agilipollante del 15M y la violencia señalada en las dos manifestaciones grandiosas, y mucho más numerosas que cualquiera de las realizadas por los indignados, hay una diferencia que explica la necesidad del Estado de infiltrar a provocadores policiales al estilo del Pope Gapón en la revolución rusa de 1905, precedente de la de 1917: eran los desesperados, no la clase media que se va de najas en esta crisis del capitalismo, los parados, la clase trabajadora, los explotados, los menestrales, los suburbiales, los que tampoco en los años dorados del consumo a crédito  recibieron su parte, los que salieron a manifestarse en ambas ocasiones. Los trabajadores, aún con sindicatos amarillos, tienen un instinto básico de clase, el que raramente se equivoca, el que dice que es el momento de ocupar el centro de la historia y, cuando lo hacen, su fuerza es atronadora, decidida y masiva. Le va a costar mucho esfuerzo sin organizaciones sindicales ni políticas que la representen pero acabará por crearlas ante la constatación de que lo que hay no le sirve y de que las asambleitas pequeñoburgesas no son el lugar en el que encuentren eco sus ansias y esperanzas. 

Por muchos vídeos que nos ponga el Ministerio del Interior -frente a los que hay muchos más de periodistas valientes- no salen ni de largo esos míticos 1.500 violentos de los que nos habla para justificar que, tras las hostias recibidas, y ya amortizadas políticamente, por los miembros de las UIPs, se esté criminalizando a la protesta de clase del 22-M. Para provocar la intervención de los antidisturbios sólo hacen falta unos cuantos “muchachos”, que, patrióticamente, la justifiquen.

Y no deja de ser llamativo que en algunas páginas alternativas, y en su propio blog, cierto chivato de la policía, y garganta profunda (en el sentido de soplón de los maderos y también del de cierta película porno) invitase a ponerse la capucha cuando otros, avezados de lo que se venía encima ante la convocatoria del 22-M, invitaban a quitársela. Por cierto, el niñato levantino lleva un mes sin  autopromocionarse en las redes sociales y en las webs alternativas.    

No es nuevo el fenómeno de la infiltración de grupos de izquierda y de movimientos de protesta por parte ya sea de policías, ya de grupos de la extrema derecha. 

Todas las organizaciones de oposición de izquierda al franquismo fueron penetradas por la policía en mayor o menor medida. En los primeros años de la dictadura, cuando la reorganización del PCE era especialmente dificultosa, además de extraordinariamente peligrosa para las vidas de quienes intentaban crear las células comunistas, dos de las dificultades añadidas eran la comunicación del interior con la dirección en el exterior (URSS, Francia, Méjico,...) y la comunicación del PCE en el interior con la clase trabajadora española; esa comunicación era básicamente la propaganda (octavillas, Mundo Obrero,...). La policía llegó a colar falsos artículos dentro de los Mundos Obreros clandestinos, editados por entonces por la organización del PCE de forma más que artesanal, con el fin de provocar disidencias y broncas internas en la débil organización comunista de por aquel entonces. En cuanto a la caída de dirigentes al entrar en España, creo que el Archivo Histórico del PCE, abierto desde hace ya muchos años, puede ilustrar mucho mejor que yo las duras consecuencias de la cuestión de la que les hablo.

En los años 70, a finales del franquismo, el FRAP y la propia ETA, míticamente presentada por aquella época como impenetrable, fueron infiltradas policial o parapocialmente, al igual que el resto de organizaciones de la izquierda y sindicatos de oposición.

La infiltración fascista en las organizaciones de izquierda está mucho menos documentada, ya que no es del gusto de estas últimas admitir la penetración en su interior o en sus alrededores, siquiera a través del discurso y del mundo simbólico pero hay trabajos interesantes que relatan esta cuestión. Recientemente también en Italia ha sido denunciado el intento de penetrar la protesta social desde el fascismo

No voy a aludir a la penetración de fascistas y populistas de derecha en los sindicatos mayoritarios y minoritarios, tanto a nivel de direcciones como de comités de empresa. No es mi interés dañarlos.

Pero ésta, la penetración de la extrema derecha en las organizaciones de la izquierda, es una de las cuestiones que más me preocupan desde hace algún tiempo. Tomo prestado del blog de un amigo un artículo que, en su día publiqué en el que fue precursor de mi blog actual y que blogger ha tenido a bien cargarse, sin mayor esfuerzo de consulta a mi persona ¡Olé sus cojones!: “De Gustavo Bueno a los nazbol, pasando por todo lo que arrastran sus discípulos” . Cuando escribí dicho artículo me preocupaba especialmente el modo en el que el gran foro que es Internet estaba siendo empleado por fascistas y nazis con el fin de hacer que su mundo simbólico, referencial, cultural, de valores, así como sus consignas políticas y su discurso penetrasen en  el mundo de las izquierdas. 

Para ello, apuntaba entonces, la extrema derecha cambiaba su estrategia y transmutaba su apariencia más evidente bajo otra que se mimetizaba a los ojos del público más inexperto e ignorante. En la  Alemania de los últimos tiempos de Weimar esta estrategia funcionó parcialmente, al llevar a un dirigente de la Kominterm como Karl Radek a coquetear con las S.A. de Römh. Esto es algo de lo que raramente ustedes encontrarán mención, ya que Radek tuvo tanto sus veleidades trotskistas como estalinistas y, aunque fue purgado por estos últimos, tampoco es cosa de que a unos u otros este dato les afee el expediente.  
      
La crisis intelectual de la izquierda en su conjunto -la que está a la izquierda de los PPSS (Partidos Socialistas)-, un auténtico drama tras la debacle del socialismo real, su absoluta incapacidad para elaborar y llevar a cabo alternativas creíbles y válidas de lucha contra el capitalismo y la repugnante, cómplice y criminal derechización de los social-liberales, han traído como consecuencia un vacío terrible de la ideas de modernidad, progreso y revolución social, justo cuando más necesarias son, y han abierto bajo los píes de la sociedad el abismo neopopulista de la irracionalidad, el ataque sólo a los políticos, nunca o casi nunca a los empresarios y capitalistas causantes de la crisis, el antipartidismo y la indignación gritona de rabieta y taberna sin proyección de futuro transformadora.

En este contexto, la contaminación ideológica con la que el neopopulismo filofascista, prefascista o directamente con la que el neofascismo infecta el discurso social indignado y de las izquierdas es especialmente peligroso porque, frente al debate político que desde hace años lleva haciendo internamente la extrema derecha, frente a la alta formación política que poseen muchos de sus miembros, en las izquierdas y sus alrededores nos encontramos un predominio del hooliganismo, el analfabetismo intelectual e ideológico más penoso, el discurso de la rabia y la frustración más ramplonas o bien el recurso a las citas de sus biblias particulares, profanamente santificadas y, en el mejor de los casos, un tipo de análisis de sociología barata y reformista que ya era vieja cuando se inventó. Baste ver el debate, los contenidos que se difunden en las redes sociales y los textos que  aparecen en las webs alternativas para ver el nivel del debate y la propuesta política en las izquierdas.

El izquierdista medio, con la excepción de unos pocos militantes políticamente formados  y, a la vez, sin orejeras ideológicas simplistas, no está preparado ni suficientemente capacitado para evitar verse contaminando de la retórica reaccionaria con la que la extrema derecha va sazonando una parte de la protesta social.

Como además, el fascismo vuelve a presentar como nuevo lo que es viejo -esto es, su capacidad para apropiarse de banderas históricas que las izquierdas hace tiempo abandonaron-, el camuflaje resulta tan difícil de detectar para las izquierdas, y más aún para el indocumentado político que dice no ser de nada, que cuela su veneno como si de bálsamo médico se tratase.   

“Bandera Negra” es uno de los muchos proyectos en los que se ha embarcado el frikifascista, condenado por terrorismo -implicado en el asesinato de Josu Muguruza- y presuntamente aficionado a “la blanca doble” (y no me refiero ni a la revista musical ni a la ficha de dominó), Ricardo Sáenz de Ynestrillas. 

Anteriormente Sáenz de Ynestrillas ya mostró su admiración por el 15M y por Anguita y su Frente Cívico-Somos Mayoría. ¿El punto de encaje ideológico que permitía a Ynestrillas estas simpatías? La superación del antagonismo izquierda-derecha.  

"No es momento para ideologías más o menos dogmáticas. Creemos necesario el estudio de todas aquellas corrientes doctrinales que han construido vías de pensamiento alternativo al actual sistema político". Ricardo Sáenz de Ynestrillas

“No somos de izquierda ni de derecha”. Movimiento 15-M

“No quiero sólo gente de izquierdas en el Frente Cívico”. Julio Anguita

Denle tiempo y pedirá ingresar en Podemos para quienes lo de ser de izquierda o de de derecha no es un problema, además de tener un mesías "patriota". Al fin y al cabo, un ex nazi como Verstrynge ya hizo la primera avanzadilla en la casa. 

¿Acaso Ynestrillas ha cambiado su ideología fascista y falangista, ha cruzado su Rubicón particular hacia otra orilla política, es que Ynestrillas ha caído del caballo y ha visto la luz en algún viaje hacia un Damasco de las ideas distinto al lugar del que viene? No, en absoluto. 

Cuando “La Bandera Negra”, -por cierto sus referencias no son ni los bucaneros ni los anarquistas sino éstos :http://labanderanegra.wordpress.com/-,  enésimo experimento de camuflaje de Ynestrillas y sus compinches, afirma que los cinco pilares del “período constituyente que debe abrirse en España” son República, Soberanía, Autogestión, Democracia y Federalismo no se aleja excesivamente de lo que es el pensamiento fascista joseantoniano, al menos en lo que es el principio activo del preparado. El resto es sólo excipiente.   

En efecto, más allá de que Franco hiciese de la Falange su putita particular, el falangismo de origen era republicano, de una República corporativa, totalitaria, dictatorial y sin partidos, más concretamente. Del mismo modo en que era y es soberanista en el sentido nacionalista del término. 

El término autogestión, en el sentido de la autogestión obrera, nada tiene que ver con el fascismo en general ni con el falangismo en particular, por mucho que la Falange Auténtica, un fascismo disfrazado de socialismo democrático, lo reivindique para sí. En realidad, autogestión y fascismo son términos antagónicos porque el primero es, en el marco político originario (no en lo que luego se ha querido vender como tal), esencialmente antiautoritario y el fascismo es tiranía.

La autogestión, expresión de origen ruso (“samoupravlenie”; no confundir con la redefinición de la misma que se hizo en la URSS con Gorbachov) fue estudiada por el propio Marx en relación con formas de propiedad de comunismo primitivo del campesinado ruso. Formas autogestionarias de poder social se llevaron a cabo en la Comuna de París. Estuvo presente en los primeros soviets y en el socialismo yugoslavo (Edvard Kardelj) durante más de 20 años. Bakunin y los anarquistas la han empleado tanto en el plano teórico como práctico, aunque con la convicción de que la idea de la autogestión les pertenece en exclusiva, muy en su línea de creer que el mundo empieza y acaba en ellos. Las fabricas y empresas recuperadas por los trabajadores, tras sus cierres patronales, han funcionado (en Argentina, en Grecia o en España, por citar sólo tres ejemplos), en muchos casos, bajo formas autogestionarias de autoorganización obrera de la producción.

El sindicalismo revolucionario (Labriola, Sorel,...) -no me refiero al de raíz fascista que se autodenomina así-, el anarcosindicalismo y un sector consciente del sindicalismo cristiano se reivindican autogestionarios y ahí está la clave por la que el engendro de “Bandera Negra” se autodenomina tal. Necesita conectar con  el sindicalismo, del mismo modo que el fascismo, el falangismo y el nazismo trataron de hacer en el pasado respecto al movimiento obrero y el sindicalismo. Como Ramiro Ledesma Ramos en las JONS y Manuel Hedilla en Falange, Strasser en el NSDAP y Röhm en las SA, los fascismos han tenido siempre sus “izquierdas” de la extrema derecha; es decir, sus sectores obreristas y “revolucionarios”, lo que no les impedía dar palizas a los anarcosindicalistas, comunistas y socialistas, sabedores, en el fondo, de que su pretendido anticapitalismo era sólo la pantalla necesaria para disputar a marxistas y libertarios su, por entonces, hegemonía dentro de la clase trabajadora. Saben que sin una penetración en el mundo obrero jamás podrán imponer sus objetivos por una vía que no sea la del cuartelazo.

De hecho, las teorizaciones (Nacional-Sindicalismo italiano) y los experimentos autogestionarios (República Social Italiana de 1943) fascistas se dan de bruces con la base intelectual de la auténtica autogestión obrera: horizontal, participativa, democrática, electiva, antiautoritaria.

Pero ni siquiera en el intento de aggiornar, pulir y limpiar su pasado y el del fascismo a través de conceptos como el de autogestión, Ynestrillas y su “Bandera Negrea” son originales. Antes ya lo intentaron  la Falange Auténtica y el Frente Sindicalista Revolucionario. Lo que no pueden hacer olvidar es que son herederos de José Antonio Primo de Rivera, el señorito de “la dialéctica de los puños y las pistolas” .  

Ni siquiera debe sorprendernos demasiado que reivindiquen el concepto “democracia”. Se ha convertido en un comodín que indignados clase media, desclasados, turboreformistas y reaccionarios con caparazón progre reivindican como el gran hallazgo de lo que afirman ha desaparecido en esta crisis del capitalismo. Mentira.

Con la crisis del capitalismo, que no es ninguna estafa, como pretenden hacer creer los fabricantes de ignorantes sobre lo que es el capitalismo y sus crisis, la primera y gran víctima sacrificada han sido la igualdad y sus expresiones prácticas: conquistas y derechos sociales, condiciones de laborales, salariales y de trabajo,...

¿Qué ha cambiado para que sea la “democracia” el concepto a poner en valor, como ahora pretenden hacernos creer los fascistas de “Bandera Negra”, imitando a esa candidatura de frikis al Parlamento Europeo que no hace demasiado tiempo sintetizaban su programa bajo la expresión “Democracia y punto”, bastante autoritaria, por cierto? ¿Acaso no siguen siendo pluripartidistas los sistemas políticos europeos, no siguen incumpliendo sus programas los partidos en los gobiernos, no se sustenta ya la “democracia” formal en un formato representativo, no es la democracia liberal, el sistema de la gran mayoría de los países, una representación de los intereses de la burguesía, como siempre ha sido?  ¿Mudó la “democracia” en dictadura tal cuál entendemos ésta? ¿Qué tontería es esa de hablar de cleptocracia, oligarquía de partidos o partitocracia? ¿Acaso no ha sido siempre así desde que el sistema político se asienta en la  representación de los intereses diversos de la población a través de una muestra parlamentaria de los  mismos? ¿Pretenden hacernos creer que Montesquieu y su división de poderes no estaban ya muertos mucho tiempo antes de esta crisis? ¿Tendrá alguien el cinismo de atreverse a decir que eran antes más democráticos los sistemas políticos? 

No, no son menos democráticos los sistemas políticos ahora que antes. En 1848, en el “Manifiesto Comunista”, afirmaban Marx y Engels que “El gobierno del Estado es pura y simplemente el consejo de administración de los negocios comunes de la burguesía"

Sencillamente lo que ahora sucede es que se hace mucho más evidente que los gobiernos y la mayoría de los partidos son los representantes de la fracción social más poderosa, la burguesía capitalista, y que vivimos un proceso de deslegitimación de las formas políticas habituales del Estado capitalista en los países centrales del sistema, auspiciado y estimulado por el propio capitalismo, con el fin de preparar el recambio político por los fascismos: su producto preferido cuando la guerra de clases se intensifica al máximo. Mientras tanto diseñan populismos que allanen el camino al fascismo, a través de jueces campeadores que continúen la labor de grupos como la extrema derecha de Manos Limpias, de candidaturas reaccionarias de ficción democrática digital, de derechas que basan su ideario en la sangre o de sectas de emboscados.

Otra cosa muy distinta es que estén amenazadas una parte de las libertades formales (reunión, expresión, manifestación, opinión,...) pero ello no tiene que ver con la situación de la democracia, porque aunque libertades y democracia suelan ir juntas, no son lo mismo. Pueden existir sistemas autoritarios que, sin embargo, permitan el ejercicio de las libertades formales y sistemas formalmente democráticos que las repriman. Y de hecho, hay ejemplos en la historia. La amenaza a las libertades formales no viene siquiera de la crisis del capitalismo sino de su consecuencia social: la agudización de la lucha de clases y el temor del sistema político a ser desbordado en demandas que no acaben en la tontuna democrática porque lo contrario de capitalismo no es democracia (al menos no de la burguesa tal como la conocemos desde su origen) sino socialismo. 

Por eso los quintacolumnistas del capital piden “democracia real” como señuelo para dirigir la protesta social hacia los escollos de lo inútil y no en una dirección socialista de la historia. Quienes hablan de que quieren “otra cosa distinta a lo que hay”, pretenden reformas asumibles por el sistema capitalista o pretenden “otro sistema” al que no dan nombre, no lo hacen porque crean que hay que llegar a él gradualmente y por convicción de la “audiencia” sino porque ocultan lo que realmente desean, que quizá sea aún peor que la democracia burguesa, o porque se avergüenzan de dar nombre a sus objetivos, no tanto porque el nombre no goce hoy de su mayor prestigio social sino porque no quieren lo que representa.  

En el caso de los “Bandera Negra” su demanda de democracia no es sino su vía para contribuir a la deslegitimación de la democracia actual, no por lo que es, sino por lo que de garantista de las libertades le quede y, de paso, colgarse oportunistamente de la estela del cometa de la tendencia mayoritaria en las demandas políticas. Un intento de maquillaje y planchado de traje del fascismo. 

Se entiende, en ese sentido, su apelación al “sin líderes, sin jefes, frente a cualquier autoridad: la asamblea”. La verdad es que no veo a Ynestrillas poniéndose rastas, aunque no me sorprende este llamado a la agitación epiléptica de manitas al aire. Al fin y al cabo sabe muy bien que las asambleas se manipulan fácilmente, preparándolas con antelación, y que oponer asamblea -que nada tiene que ver con la democracia de los soviets o de los consejos obreros- entre otras cosas por la composición social de quienes participan en ellas- a democracia representativa es un modo de contribuir al socavamiento de lo que de conquistas históricas populares tenga esa democracia burguesa, al poner en cuestión a toda ella en su conjunto. ¿Qué esperaban ustedes? Ynestrilas y sus secuaces son fascistas. Como el alacrán, sucumben a su propia naturaleza.   

En cuanto al “federalismo” que reivindican los chicos de Yestrillas, creo que congenia mal con las concentraciones patrióticas y por la unidad de España en Rentería y en Lizarra, organizadas por su jefe, a los gritos de “Arriba España” y “Por la reconquista de España, para recuperar nuestra nación”. A esta chusma de ultras violentos autonomía les parece desacato y federalismo traición a la caverna.  

Vivimos tiempos en los que las izquierdas se hacen ciudadanas en sentido genérico, avergonzándose de haber tenido un día un carácter de clase, y los fascismos, detectando su cobardía ideológica, reivindican a los trabajadores.

Vivimos tiempos en los que las izquierdas se permiten el lujo de dejarse arrebatar por el fascismo la consigna de la revolución social. 

Vivimos tiempos en los que populismos y fascismos han logrado que las izquierdas se avergüencen de creer en los partidos y se sumen, junto con los idiotas de ultraderecha que no saben que lo son, al ataque a toda forma partidaria, sea la que sea.

Vivimos tiempos en los que los reaccionarios han logrado que las izquierdas se desentiendan de defender el sindicalismo porque existan sindicatos corruptos y sistémicos, cuando el sindicalismo es mucho más que eso. 

Vivimos tiempos en los que un juez cobarde que no se atreve a defenderse en un juicio, por muy amañado que esté, se presenta a unas elecciones con un montaje a su medida que pretende continuar la labor de un grupo fascista.

“La Bandera Negra”  ha sido uno de los gadgets del capital y su gobierno contra la clase trabajadora, un comodín la servicio del monopolio de la violencia  por el Estado capitalista. Pero el siguiente paso de esos tiempos será dado el 25 de Mayo próximo, cuando en Europa los extremopopulismos, los falsos euroescépticos y los fascismos empiecen a caminar marcialmente sobre la alfombra que les tiendan las izquierdas muertas.